Los médicos del Hospital Nacional de Niños, parece que viven en otro país. Está semana nuevamente los escuché hablando de otra nación, de otra sociedad, de un pueblo salvaje muy diferente al nuestro.
Un día de estos, me hicieron una broma buenísima. Realmente me hizo mucha gracia. Dejaron debajo de la puerta de mi bufete un panfletillo politiquero, finamente impreso, claro está, aprovechando las maravillas de la informática y de la impresión casera.
¡Saquen a esos perros!, ¡Queremos ver a los asesinos!, gritaban más de 500 ciudadanos ahítos de la delincuencia.
De niño se escapaba a la playa a hacer sus esculturas de arena. Horas de creación y ensueño. Todos los materiales que el mar le entregaba eran las joyas de sus esculturas. Caracoles, conchitas, piedras, trocitos de madera y hasta…
Una corte de los Estados Unidos declaró culpable a un tal Robert Richard King, por un cargo de conspiración y cuatro cargos por violar el decreto de prácticas de corrupción en el extranjero.
El criminólogo Vicente Garrido (Valencia, España), autor del libro “Los hijos tiranos: el síndrome del emperador”, sostiene que “los jóvenes han perdido, de forma general, el desarrollo del compromiso moral y del sentimiento de culpa, algo que produce unos efectos…
Los ciudadanos y las ciudadanas, en una república realmente democrática, tenemos derechos y deberes, dentro de los que resaltan los derechos a la información y a la intimidad.
El artículo 12 de la Constitución (1949) dice: “Se proscribe el Ejército como institución permanente. Para la vigilancia y conservación del orden público, habrá las fuerzas de policía necesarias. (…)”
El pasado lunes, Don Fernando Berrocal, ministro de seguridad pública, personalmente denunció ante el Fiscal General, un faltante de armas acaecido en el Arsenal Nacional.