Síndrome del emperador
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- Posteados: 22 febrero, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: uncategorized
El criminólogo Vicente Garrido (Valencia, España), autor del libro “Los hijos tiranos: el síndrome del emperador”, sostiene que “los jóvenes han perdido, de forma general, el desarrollo del compromiso moral y del sentimiento de culpa, algo que produce unos efectos catastróficos en aquellos que tienen dificultades para un buen aprendizaje de los principios morales y puede convertirlos en personas violentas y maltratadoras…no han desarrollado sentimientos morales como el sacrificio, la compasión, la empatía o la
piedad, y no tienen sentimiento de culpa.”
En momentos en que nuestro país estrena la nueva normativa que intenta proteger legalmente a las mujeres y discute en Cuesta de Moras una reforma al Código de Familia, para prohibir los pellizcos y los regaños a los hijos malcriados, la crisis social se profundiza, la educación está hecha añicos y la impunidad se expande por todas partes.
Los niveles de violencia suben y suben a diario. Matan a tiros por cuatro mil pesos. Matan a una muchacha y la dejan tirada en la calle. Matan de plomazo a una muchacha y el agresor se suicida. Las agresiones se registran en las fiscalías y en los juzgados de violencia doméstica. Muchos jóvenes han crecido en un ambiente de alcahuetería y mimos desbordados.
Afirma el psicólogo valenciano: “Las tres causas que motivan la aparición de este síndrome son: padres que no tienen ni tiempo ni herramientas para educar, profesores sin autoridad y una sociedad hedonista, permisiva y egocéntrica. Y es que los jóvenes no sólo se muestran insensibles al dolor ajeno, sino que se acostumbran a resolver los problemas por la vía violenta.”
Estos muchachitos patanes, casi siempre chiquitos ricos, cuando van creciendo, dejan una estela de berrinches espantosa: pataletas provocadas por una mejor calificación de un compañero, asco a la residencia estudiantil que lo obligó a vivir en un hotel durante dos años mientras hacía su maestría, hasta agredir psicológicamente a su mamá, por que a él siendo un genio, su difunto padre le dejó un legado menor que el de su progenitora.
“Se trata de niños que no han desarrollado las emociones morales, como el sacrificio, la compasión, la empatía o la piedad, y por tanto no tienen sentimiento de culpa… buscan poder hacer lo que quieren y ser las personas que controlan, a través de la amenaza y el miedo”, sentencia Garrido en su interesante libro.
Es claro que el mayor deseo de estos malcriados incorregibles, es tener privilegios y poder, de ahí viene el concepto de “síndrome del emperador”: “¿Tú osas, pretoriano, decirme a mí que no tengo potestad para quemar vivos a los cristianos en el circo? ¿Tú quién eres? El emperador no admitía que le desafiaran.”
“Este chaval tampoco”.