Pésimas calificaciones en los exámenes de los aspirantes a jueces.
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- Posteados: 21 junio, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
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Juan Diego Castro
22.06.2012
Nada nuevo. Realmente espantoso.. Aunque no es la primera vez que sucede. Recuerdo que hace años un antiguo director de la Escuela Judicial había anunciado -socarronamente- que ni un solo postulante había aprobado una prueba que él elaboró. La situación es muy grave, desde hace mucho tiempo. Y para variar, la cúpula judicial ni parpadea.
El nivel académico del foro nacional ha descendido profundamente. La caída libre empezó hace catorce años. El peor desastre que conozco fue el de la Universidad San Juan de la Cruz, donde llegaron a producir licenciados en derecho en menos de año y medio, cinco o seis centenares de egresados y hasta un par decenas de alumnos de la Facultad de Derecho que por miedo al rumor de un examen de incorporación adquirieron los diplomas para incorporarse, mientras seguían estudiando en la Universidad de Costa Rica. La decana y el rector Macaya no quisieron ni pronunciarse sobre ese acto inmoral de sus alumnos.
A principios de siglo combatí desde la presidencia del Colegio de Abogados a los mercaderes de la academia. Iniciamos cientos de procesos de lesividad para anular los títulos, pero mi sucesor pensaba que con el carné de abogados: “todos éramos iguales”… y santas paces.
Ahora no nos debe extrañar el reciente anuncio del actual Director de la Escuela Judicial. Lo que nos llama la atención es el silencio magistral sobre las verdaderas raíces de la crisis. Si los pocos que superaron esa prueba lo hicieron “dejando los pelos en el alambre”… ¿Qué va a ser de la justicia costarricense?
Ya vemos muchas luces rojas en el tablero de la judicatura. Parpadeantes resoluciones que no tienen sentido alguno. Incapacidades por miedo a resolver un pleito. Prepotencia y falta de conocimientos. Inexistencia de criterio jurídico. Lentitud y poca claridad en los fallos.
Hace treinta años ser licenciado era un gran honor. Ahora es como tener licencia de conducir. Muchos creen que los profesionales se hacen con un título. Ja, ja, ja. Hay quienes coleccionan maestrías y doctorados sabatinos, pero la titulitis jamás puede suplir los conocimientos académicos.
Decenas de escuelas de Derecho, decenas de miles de licenciados en Derecho, miles de cuadernos de apuntes fotocopiados y la gran pregunta: ¿Serán abogados?
Señor Magistrado Presidente: ¿Qué va ha hacer?
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