Un terremoto moral sacude a la sociedad costarricense
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- Posteados: 6 septiembre, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
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Un terremoto moral sacude a la sociedad costarricense, en silencio y desde hace muchos años. Es el terremoto que entre 2004 y 2011, ha dejado 8.283 agredidos por sus madres y sus padres. Es el terrible sismo de la EVI (epidemia de violencia infantil) que lleva, diariamente, seis chiquitos destrozados a las salas de emergencias del Hospital Nacional de Niños. Seis de ellos murieron el año pasado. Algunos tienen muchos meses de estar hospitalizados, muchos han quedado con secuelas físicas de por vida y todos destrozados psíquicamente y convertidos en agresores del futuro. Así lo reveló el reciente estudio elaborado por el dr. Rodolfo Hernández, “La salud de la población en Costa Rica. Relevancias de la primera década del siglo XXI”.
En las XXVI Jornadas de Medicina Legal, celebradas en Puntarenas, el fin de semana anterior, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y abogados, discutimos sobre el “síndrome del niño agredido”. Las conferencias y los debates dejaron claramente establecida la magnitud de la catástrofe social que enfrente nuestro país. La profundidad de la crisis ha llegado a extremos insospechados y lo peor de todo es que la clase política prefiero desperdiciar miles de millones de colones en propaganda electora, que destinar esos fondos al desarrollo humano, mediante la educación pública laica y la creación de mayores oportunidad de ascenso social.
La jurisprudencia de la Sala Tercera, ha resuelto de modo contundente estos horribles casos, como concluyó en el fallo 271 del año 1998: “los juzgadores indican que no acudió al plenario quien diera fe de ese maltrato. Aparte de lo dicho, y quizá más relevante que todo lo anterior, es la declaración de la doctora Corrales Jiménez, quien en el debate señaló que la niña presentaba rasgos acentuadísimos de descuido, cicatrices y golpes antiguos, múltiples golpes fuertes en su cabeza y que la causa de muerte fue homicida y con hora y media aproximada de advenimiento antes del deceso, descartando que esa muerte fuera producida por una caída, dando los argumentos médicos de rigor, concluyendo que presentaba las características del síndrome del niño agredido y desechando que la niña pudiera autolesionarse.”
El Hospital Nacional de Niños, declaró la EVI -epidemia de violencia infantil- y los partidos políticos no hay dicho esta boca es mía. Con el megachorizo de la trocha, hubo declaratoria de emergencia y avalancha de millones para unos cuantos tagarotes. ¿Cuántos muertos hubo?
Aquí están las estadísticas hospitalarias y quizá sólo reflejen el diez por ciento de las PME –personas menores de edad- maltratadas. Entonces son sesenta niñas y niños agredidos al día. Eso es una epidemia, que deja más secuelas personales y sociales que la mayor parte de las enfermedades.
Este espantoso terremoto de destrucción social, no se registra en los sismógrafos del OVSICORI, queda gravado con fuego en el alma y en el corazón de las pequeñas víctimas.
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