La Tregua
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- Posteados: 3 mayo, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
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Juan Diego Castro
4.5.2012
El discurso de la señora presidenta no me sorprendió. Siempre han sido así. Nada que salga de sus profundas convicciones, nada con la fuerza de la razón.
Fue un “puzzle” armado por muchos asesores de varias especialidades. Los temas y los enfoques no encajaron finalmente. El tono ensayado fue arrullador. Plano, sin gracia, aburrido. No hubo ni una sílaba dejada al azar por los magos del “marketing” político. El texto leído y releído, fue pesado letra por letra, para no resbalar en la cuerda floja de una versión sin vínculos con la realidad y sin respuestas a los grandes anhelos del pueblo costarricense.
La tregua pedida por la señora mandataria, fue escalofriante. El progreso y la democracia no pueden pedir ni una tregua de un segundo. La tregua litográfica se ha ido disipando lentamente. Las encuestas son demoledoras, aunque todos los días siguientes publiquen fotos tiernas y notas “light”. La tregua social se erosiona más y más, minuto a minuto. La tregua en una vía, no existe. La tregua de Tijerino contra la delincuencia en el primer año de gobierno, fue desastrosa. Ahí están los miles de víctimas.
A la tres veces exministra, ex diputada y exvicepresidenta… ahora le preocupan los jóvenes delincuentes que son condenados por los graves crímenes que consuman. ¿Qué realizó en los diez años anteriores? En su exposición ni siquiera hizo una leve referencia a la gran cantidad de víctimas jóvenes y viejas, que sucumben a diario en manos de los asesinos y de los asaltantes. Esas estadísticas no importan a los sabios asesores presidenciales que si tiemblan ante sus propios fantasmas del populismo penal.
El manejo falaz de las cifras de los juicios de flagrancia y la encuesta de victimización, resaltan el contrapunto de incremento pavoroso de la criminalidad. Los procesos de flagrancia sólo representan un mínimo porcentaje de las denuncias recibidas por el Ministerio Público. La encuesta de victimización dejó por fuera la mayor parte de los delitos, entre ellos las violaciones y el narcotráfico.
A pesar de la parafernalia, la paz comprada en Cuesta de Moras, el excelente maquillaje, la extenuante repetición del discurso y el tono de canción de cuna, los silencios presidenciales fueron ensordecedores.
El arrurú subliminal, nos hizo dormir plácidamente la primera noche de mayo. El amanecer fue contundente. La realidad es otra. Y muy diferente.
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