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Palabras que el tiempo se lleva

La noche del martes pasado asistí a la presentación del último libro de Carlos Morales Castro, “Palabras que se lleva el tiempo”, publicado por Editorial Prisma. En las últimas noches leí esta nueva obra del genial periodista y del premiado literato costarricense. Sus páginas me atraparon, disfruté de cada de cada uno de sus veintidós capítulos-palabras. El pico del arqueólogo semántico, la fisga del periodista, la pluma mágica del escritor y la espada del crítico político, se amalgamaron en un ensayo imprescindible, nueva chispa del viejo farol de Demóstenes… en  nuestro Valle Central.

Don Carlos inició su intervención recordando la entrevista que en 1995, , realizó a don Joaquín Gutiérrez, don Isaac Felipe Azofeifa, don Fabián Dobles y don Beto Cañas. Entonces, cuando preguntó a don Joaquín: ¿Maestro, está cansado de tanto combatir?  Intervino don Beto Cañas con fuerza y gracia: “¡Entre más viejo, mas cabreado!” El auditorio volvió a celebrar esas hermosas palabras, como 19 años atrás.

Don Beto -concluyó Morales- : “Fue uno de los últimos indignados de este país.  Combatió la corrupción, la mediocridad,  la payasada del  periodismo superfluo. Su capacidad de ser tolerante era enorme, escuchaba respetuosamente y  siempre respondía con fuerza y rigor”.

Recordó al francés  Stéphane Hessel y el arranque del movimiento de los indignados. Ahora, dijo el expositor, será el movimiento de los cabreados… cabreados con la condiciones amorales de la clase política.

También recordó la obra de don Pepe Figueres, “Palabras gastadas” (1943) “Democracia, Socialismo, Libertad, ¡qué vagas ideas, qué sentimiento tan superficiales evocan a menudo esas palabras! Han perdido su filio,y su penetración, y su interés. Son palabras gastadas.”

Veintidós palabras, desmenuzadas en el laboratorio de la alquimia literaria, convertidas en capítulos impactantes, reflejan un proceso al revés… el oro brillante de su valor original, trocado en el oscuro plomo de la erosión de los principios y valores, dejando las cenizas –aún tibias- de la la dignidad y la condición de democracia relevante.

El profesor Morales muchas veces preguntó a sus alumnos ¿Qué significa el  pundonor?  Nadie sabía responder. Algunos creían que era la virginidad.

Este reciente aporte cultural del escritor Morales, va más allá de la defensa de nuestra lengua, cruza el límite de la crítica social, trasciende la frontera del ensayo filológico. Es un hermoso y valiente manifiesto por la dignidad, por el honor y por los principios esenciales del respeto a la convivencia.

Coincidimos plenamente con el autor: “Las razones para estar indignado son muchas más. La realidad indigna.”

“Palabras que se lleva el tiempo” es un hito fulgurante en esta triste hora de la Patria.

 

Carlos Morales