¡Un pacto magistral por la justicia!
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- Posteados: 9 mayo, 2013
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
La sesión de Corte Plena, celebrada el lunes pasado, refleja la profunda crisis existente en ese poder de la República. Cinco rondas de votación. Cinco desfiles de magistradas y magistrados para depositar sus papeletas en la urnas. Cinco conteos de votos. Ni Arroyo, ni Villanueva, ni los que votaron en blanco alcanzaron la docena mágica. Ninguno de los tres grupos magistrales visibles alcanzó la mayoría simple, dentro de los veintidós inquilinos del palacio de travertino del barrio González Lahmann. El voto es secreto, como es secreta cualquier intriga y cualquier conspiración.
Es una verdad de perogruyo decir que los contribuyentes pagamos los magníficos salarios de los jueces supremos, sus autos discrecionales, sus choferes, sus viajes, sus viáticos. Todos lo sabemos. ¿Cuántos recursos públicos fueron desperdiciados en esas reuniones infructuosas?
El viernes pasado tan ínclitos funcionarios celebraron una encerrona de reflexión en un bucólico hotel herediano. Una especie de retiro espiritual del que algunos ingenuos pensaron que brotaría una ola de paz y concordia. Pues no. Las contradicciones se agudizan y no sabemos si trascienden lo meramente político y hay otras fracturas que impiden cualquier pacto entre damas y caballeros, compatriotas todos, interesados en el progreso de la justicia costarricense.
El espectáculo fue lamentable. Los eufemismos, el ridículo secretismo, los malabares dialécticos para ocultar la realidad a la ciudadanía, fueron surrealistas. Y tanto que hablan de transparencia y rendición de cuentas. El lunes 13 de mayo, estaremos a cuatro días de alcanzar los tres meses desde que la presidencia de la Corte Suprema de Justicia está vacante. Se ha establecido un nuevo record magistral.
Frente a la peligrosa situación que carcome la administración de justicia, su innegable lentitud, su grave ineficacia, los tenues brotes de corrupción, el exceso de poder en manos de veintidós políticos elegidos de modo indirecto (por los diputados), es inaudito que la Corte Plena no sea capaz de elegir a su presidente… ¿Qué fuerzas ocultas se mueven sigilosamente?
Es lamentable que no existan ideas, ni planes, ni voluntad de llegar a un pacto entre damas y caballeros, que abra la senda de la gran reforma judicial que reclama la sociedad costarricense.
Hoy más que nunca queda claro que el Estado Costarricense debe ser rediseñado y reconstruido desde sus bases. Los tres poderes están colapsados y sus dirigentes no se dan cuenta. Ni les importa. Ni les desvela Pesan más los mezquinos intereses polítiqueros y los egos desbordados y aturdidos por tantos años en el poder.
La Justicia de Costa Rica debe ser reformada de arriba abajo… y muy pronto.