EL LEGADO DE MI PADRE
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- Posteados: 13 junio, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
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Juan Diego Castro F.
Abogado
Mis hermanos Diana y Pedro, mis sobrinos Estrada Castro y yo, siempre hemos exigido que se respete el testamento de nuestro padre y abuelo. Fue Víctor Rafael quien el 29 de junio del 2005, llevó a mi padre a una notaría de Cartago, para asentar su testamento en la scritura 65, con un testigo legal menos, para lograr anularlo después de su muerte y reducir a la mitad nuestros legados. Cuando descubrí esa trampa, papá y yo obligamos a Víctor Rafael a que su notario amigo hiciera un nuevo testamento, suscrito el 23 de febrero del 2006 con todas las formalidades de ley.
La mortual de papá se atrasó gracias a que mi hermano Pedro descubrió la falta de provisión de fondos para hacer efectiva la herencia de mi hermano Denis Antonio Castro Fernández y el Tribunal Civil de Cartago le dio la razón y la cuenta partición se anuló. Por suerte.
Fue hasta el 18 de agosto del 2011, hace diez meses, que yo asumí el albaceazgo debido a la remoción ordenada por el Juez Civil de Cartago, dados los graves incumplimientos de quien ocupaba ese cargo desde el inicio del expediente 06-001270-640-CI.
El 16 de diciembre del 2011, hace seis meses, la asamblea de accionistas de Las Cóncavas S. A. destituyó a la junta directiva y a su representante. Pedro y yo figuramos desde entonces como apoderados generalísimos de esa empresa. Esa misma tarde, cuando se percató de lo acaecido, Víctor Rafael tomó 28.556.392,72 colones de la cuenta de Las Cóncavas S.A., mediante cheque número 16079295-6.
Hace pocos días contesté -como albacea- la demanda ordinaria de impugnación del testamento, expediente 11-000182-0640-CI, que se tramita en el Juzgado Civil de Mayor Cuantía de Cartago, donde la contraparte pidió declarar absolutamente nulo el testamento otorgado por don Luis Castro Monge, mi querido padre.
Pocas semanas atrás, José Miguel y Luis Ricardo Estrada Castro, Pedro Castro Fernández y yo, contrestamos y contrademandamos en el juicio ordinario de indignidad, expediente 11-000208-0640-CI, tramitado en el mismo Juzgado, donde la contraparte pidió que el testamento otorgado por don Luis Castro Monge sea declarado ineficaz en cuanto nos instituye como herederos y legatarios.
Evidentemente yo nunca he irrespetado la voluntad de mi padre, ni he desconocido mi firma y mi compromiso jurado ante Fray Isidoro de Mezquiris, en el Convento de los Padres Capuchinos, el 25 de noviembre del 2007. Expediente 08-00905-640-CI.
Desde el 10 de octubre del 2008, ante otro de muchos ataques familiares contra mi prestigio, sostuve públicamente –como hoy- que el gran legado que me dejó mi padre, no se reduce a algunos bienes materiales. Su mejor herencia es mi honor, que vale más que mi vida y muchísimo más que unas fincas valoradas en casi veinte millones de dólares.
No permitiré jamás que nadie intente obligarme a irrespetar el código de conducta que asumí desde mi adolescencia y he venerado a rajatabla. No toleraré maniobra alguna que riña contra la ética o contra la ley. No seré cómplice, ni cobarde ante este inesperado desafío. Asumí las consecuencias de frente y sin parpadear. Sólo exijo que se respete la volutad de mi padre. Nada más.