LOS PUENTES Y LAS ALCANTARILLAS DE LA PATRIA
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- Posteados: 16 mayo, 2014
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
El primer decreto del nuevo gobierno fue realmente simbólico. Emergencia en algunos puentes y alcantarillas. La gran emergencia es la de la Patria vilipendiada por los politiqueros y los tagarotes. Esa es la terrible emergencia que vive la mayor parte de nuestro pueblo, desde hace mucho tiempo. Quizá la alarma gubernamental debió encenderse simplemente en las vías de comunicación. No me refiero solo a las carreteras nacionales o a los caminos vecinales, a las autopistas o a los trillos, pienso en todas las vías de comunicación entre los ciudadanos y las ciudadanas, entre el gobierno y los contribuyentes, entre los trabajadores, los funcionarios y los empresarios. Veo esas vías de comunicación social reventadas por la demagogia y la corrupción.
Todas las calles de nuestra nación dibujan la caricatura de la realidad política criolla, llena de polvo en el invierno y de barriales en el verano. Los bacheos y los “puentecillos beili” son el placebo que los políticos recetan a diario para calmar los dolores del retraso y la miseria moral que nos abruma.
Los gobernantes honestos tienen la ineludible responsabilidad de construir, permanentemente, la doble vía de comunicación con sus ciudadanos. Hablar claro y escuchar con atención. La patria debe ser informada de manera veraz y oportuna. El pueblo tiene el deber-derecho de conocer la realidad, estar al tanto de los problemas y saber y comprender sus posibles soluciones. Los tapujos, las componendas y la alcahuetería son contrarios a la democracia.
Hay alcantarillas colapsadas en los principales caminos de la patria: La ética, la educación, la economía, la salud, la seguridad. Estas vías son las arterias sociopolíticas más importantes de nuestra república y están obstruidas desde hace muchos cuatrienios. Esas alcantarillas están taqueadas de corrupción por todos los cantones. Esas alcantarillas de las escuelas, los colegios y las universidades (públicas y privadas) están a punto de explotar. Esas alcantarillas de la economía exigen un nuevo pacto socio económico entre los empresarios, los trabajadores y los funcionarios. Esas alcantarillas de los hospitales de la seguridad social y de los privados apestan a desprecio de los derechos de los pacientes. Esas alcantarillas de la justicia sepultaron los platillos de la balanza de Diké en lo más profundo el lodo de su propio caos.
El gobierno, ahora y en el futuro, tiene la obligación de destaquear todas las alcantarillas putrefactas que nos impiden progresar libremente. Los gobernantes tienen que cambiarse los tenis por botas de hule blancas, para empezar a barrer las mediocridad, las sinvergüenzadas y la vagabundería en todas esas oscuras alcantarillas.
Hasta entonces empezará la construcción de los grandes puentes republicanos. Enormes, fuertes y visibles. Puentes de ética, de educación (no de mera escolarización), de pacto económico y social, de salud y de seguridad. Puentes de progreso que siempre superen las hediondas alcantarillas de hoy.
