Haydeé De Lev: Maestra de la bella voz
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- Posteados: 13 diciembre, 2013
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
– Tome este lápiz y colóquelo atravesado en su boca. Que le llegue hasta las comisuras de sus labios y aprételo duro entre sus muelas.
– Muy bien. Así, fuerte.
– Ahora, sin soltar el lápiz, repita y pronuncie despacio: arlatrarla… erletrerle… irlitrirli… orlotrorlo… urlutrurlo…
– Repita. Pronuncie bien. No abra la boca.
– Repita otra vez. Si es que en realidad quiere aprender a hablar bien.
Así empezaba una de las inolvidables clases que recibí con doña Haydeé, a principios de los años noventa.
Un aprendiente se desesperó, se sacó el lápiz de la boca y se fue furioso de la clase, refunfuñando contra el juego-entrenamiento…
Era un pequeño grupo de profesionales que deseaba aprender a hablar bien, a pronunciar correctamente, a mejorar la dicción, para no volver a decir: meicina y entoes….
Estábamos frente a esa linda señora, actriz, llena de vida, llena de pasión por el teatro y por la enseñanza. Emocionados de tener tan cerca a la voz que todas las mañanas escuchamos en la radio. Mi padre, cuando la escucha, a las siete de la mañana, siempre decía: “Oigan, oigan que voz más hermosa, es la mejor voz del mundo”.
Había tenido la suerte de disfrutar de su genialidad en el teatro. Viví extasiado esas estupendas lecciones de dicción impartidas por la profesora De Lev. Aprendí los secretos que ella me enseñó y me han llevado por el buen camino de mi praxis como abogado y catedrático.
Cada vez que oigo a algunos “sujetos procesales” hablar en los estrados, escucho la voz vibrante de doña Haydeé: Respire bien, hablé fuerte y despacio, no mastique las sílabas, pronuncie con fuerza… y hable de pie.
Cuando observo a algunas juezas y algunos jueces, a colegas perezosos y a fiscales precisados, pienso lo bien que les haría meterse el lápiz en la boca y repetir cientos de veces… arlatrarla, erletrerle… Quizá algún día reparta lápices en los tribunales.
Cuando vemos los espectáculos de turno pueblerino que montan los inquilinos de Cuesta Moras, me doy cuenta del pésimo ejemplo para nuestras muchachas y nuestros muchachos… ¡Qué mal que hablan!
Doña Haydeé partió esta semana y ahora está frente a la Luz. Su linda voz volvió a la eternidad, sus fuertes y positivas vibraciones quedaron en el alma de miles y miles de costarricenses que la recordamos siempre con cariño y gratitud.
Gracias Maestra de la voz más bella del mundo.
Gracias doña Haydeé por su maravillosas enseñanzas.
