Cargando

Derroche multimillonario en politiquería

En treinta y seis mil millones de colones y algo más, fijó el Tribunal Supremo de Elecciones el monto de la deuda política -para el 2014-, que será cubierto a los partidos políticos con los impuestos que pagamos todos los costarricenses.

Esa gigantesca cantidad de dinero que será derrochada en especialmente en propaganda mediática, duplica la girada en las elecciones pasadas, que sumó diecisiete mil millones de colones. Veremos en las pantallas y en las páginas de los medios como se despilfarran los recursos del pueblo.

Esa millonada en insolente y grosera. Aunque hace muchos meses los dirigentes partidarios y los diputados han estado hablando sobre la reducción de ese monto y hay quienes hablan de un disminuya a la mitad -que de por sí sigue siendo muchísimo dinero de los costarricenses- no hay ninguna señal de seriedad y sensatez de las cúpulas electoreras.

Entedemos que la razón principal de la “deuda política” es la garantía de que los políticos no serán comprometidos por los poderosos contribuyentes a sus campañas. Así de sencillo. Nuestra Carta Magna dispone en su numeral noventa y seis: La contribución del Estado para sufragar los gastos de los partidos políticos será del cero coma diecinueve por ciento (0,19%) del producto interno bruto del año transanterior a la celebración de la elección para Presidente, Vicepresidentes de la República y Diputados.  Y además agrega en esa norma constitucional que “la ley determinará en qué casos podrá acordarse una reducción de dicho porcentaje”.

Pero la realidad es muy diferente. Ese enorme botín será festinado y unos pocos harán el gran negocio, como ha sido desde hace muchos cuatrienios. Veremos a los mismos mercaderes dejando sus inmundicias en el templo de la democracia.

El silencio de los politiqueros no es nuevo. Callan sobre este relajo. Callan sobre los grandes problemas del país. Callan sobre los tremendos actos de corrupción. Callan sobre las necesidades de nuestro pueblo. Ni casas, ni aulas, ni clínicas, ni caminos, ni puentes… Así botarán nuestros impuestos. Así muchos votarán por los mismos.derroche