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¿EDUCAR O ESCOLARIZAR?

Los recientes resultados de las pruebas de bachillerato, de admisión a las universidades públicas y del PISA, no reflejan nada nuevo sobre la realidad educativa costarricense.   El 60% de los colegiales no tiene el nivel básico en matemáticas. “Tienen dificultades para aplicar fórmulas sencillas”. Jóvenes genios están en todos los colegios, públicos y privados, pero las posibilidades de los alumnos y de las alumnas de la enseñanza privada es exponencialmente superior a la de los colegios estatales y sin lugar a dudas son quienes más logran cupos en las universidades públicas.

 El nivel de conocimientos y el desarrollo de habilidades en lectura, ciencias y matemáticas es un claro indicativo de las graves fallas del sistema educativo criollo. No hay duda.  Basta compararse con los mejores estudiantes del mundo (Shangai, Singapur, Hong Kong, Taiwan, Corea del Sur), para notar la tremenda brecha que existe y que no preocupa a los políticos.

 Las preguntas que surgen son muchas y las respuestas de los burócratas, sindicalistas y políticas son para todos los gustos. Hace decenios hablan y hablan de la crisis de la educación,  de Zapote a Cuesta de Moras, de huelga en huelga, de informe a informe… pero no pasa nada. Todo sigue igual o peor.

 El problema va más allá de las evaluaciones locales e internacionales.  La realidad es mucho más grave. El mito sobre la educación costarricense se ha derrumbado y quienes se lo aún crean están muy equivocados o son políticos.

 Costa Rica es un país con muy baja educación y con una importante escolarización. Niñas y niños, muchachas y muchachos institucionalizados no equivalen a infantes y jóvenes educándose para vivir y progresar libremente.  La escuela y el colegio, que cuesta tantísimo dinero al pueblo costarricense, produce frutos de muy mala calidad.

 El sabio pedagogo chileno Carlos Calvo sostuvo el sábado pasado en una vibrante charla, en la ULASALLE, que “educar no es nada más que asombrar con un misterio, es dejar con la boca abierta al educando, quien deberá ir debelando ese misterio”.  Yo preguntó: ¿Cuántos profesores serán capaces de dejar con la boca abierta de asombro a sus alumnos? ¿Cuántos profesores harán que sus estudiantes bostecen en todas sus lecciones?

 El maestro Calvo agregó que “el error está en enseñar creyendo que se enseña la verdad”.  Partir de aquí para replantear la educación costarricense, marcará el momento del cambio paradigmático que abrirá la gran autopista del progreso humano.

 Aquí no enseñan a pensar, no educan para vivir en sociedad, no forman para ser libres y menos para ser lideres.  Las maestras y los maestros que ven su profesión como un simple medio de subsistencia, que brindan sus lecciones sin pasión y no pretenden nada más que sus educandos memoricen los contenidos del programa, sólo obtienen un resultado: embrutecer a las niñas y los niños que ocupan los pupitres de su aula.

 Para iniciar la reflexión sobre la realidad educativa de Costa Rica, vean la estupenda película “La Educación Prohibida”. Bájela gratis en: http://www.youtube.com/watch?v=-1Y9OqSJKCc

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