La trama de la matrioska
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- Posteados: 7 julio, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
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Esas muñequitas rusas huecas por dentro, que albergan en su interior, otra y otra y muchas más, hasta llegar a la más pequeñita y fea. Las matrioskas: símbolo indiscutible de un añejo truco argumental, que se vale de cubrir una gran mentira comprimida, con argumentos vacíos, mientras una colorida y cachetona carita luce como su envoltorio visible. Icono artesanal ruso de la falacia del repollo. Muchas hojas de alegatos incoherentes y absurdos, para cubrir una terrible falsedad.
Mi inefable adversario recurre a esa trama sin mayor gracia, ni suerte, a pesar de sus elevados honorarios. Ni sus exámenes, ni sus querellas, ni sus carísimos escritos han sido alguna vez pieza literaria. Repite en su anterior texto, otras tres veces la misma y mendaz imputación difamatoria. Eso es mentira nunca ha habido agresión alguna.
Quienes en muchas ocasiones han llevado a la prensa el conflicto propiciado desde hace seis años por Víctor Rafael Castro Fernández, en contra mía, de mis sobrinos y de mi hermano, no he sido yo. Este antagonista ha recibido decenas de millones y no conoce los expedientes, por los graves delitos que ha cometido su cliente. Ya ha transcurrido el triple del plazo que ofreció para derrotarme.
La muñequita visible refleja una mueca de muchacha cansada de caminar desde el colegio, como si no la dejaran llegar en taxi a casa.
Mal acostumbrado a hablar de último en los estrados y en otras ocasiones, abrió la más torpe de sus muñequitas argumentales: su bizarra hermenéutica para clamar por la mordaza frente a la infamia, levantando un concepto antijurídico del derecho de respuesta. Consecuencia de que nadie contesta sus aburridos comentarios en estas páginas, que dicho sea de paso procuran la clientela que busca.
Destapa otra chistosa muñequita maquillada de ética profesional. Olvida los casos del colega Castrillo y del Juez Angulo. Oculta las florituras que dijo a María Laura. No recuerda las graves ofensas que profirió en mi contra en una mesa redonda en Colegio de Abogados, ante cientos de colegas la entonces presidenta… con el afán dar una muestrita de sus geniales servicios a su prospecto.
He participado en polémicas interesantes. Esto no llega a conato de discusión. Respondo simplemente para soltar los flojos nudillos de la trama de la matrioska con que la una vez más me desprestigia dolosamente.
Si no hubiera sido por defender mi honor, debí seguir el consejo, que en una de sus brillantes charlas, le escuché al maestro Leñero: “No hay que perder el tiempo discutiendo con aquel que no respeta la verdad y la razón”.
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