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MAGISTRADAS Y MAGISTRADOS: POLITICOS CON TOGA

La elección del nuevo Director del Organismo de Investigación Judicial, marcará un hito en la historia de este importante componente del sistema de control social. Quien ocupe ese cargo por muchos años (como es la costumbre)  tendrá la enorme responsabilidad de dirigir no sólo la policía represiva, sino también los laboratorios forenses y el departamento de Medicina Legal. Tendrá bajo su mando a una amplia gama de profesionales de diversas especialidades, que lo obliga a tener conocimientos más allá de un laxa licenciatura en derecho.

En un país como Costa Rica, sin ejército desde hace 62 años,  con débiles estructuras policiales, con un Ministerio Público trabado, con una administración de justicia colapsada y lo  peor:  con sus fronteras -terrestres, marítimas y aéreas- abiertas a cualquier mafioso, a cualquier criminal y a todos los piratas que se roban a diario nuestras riquezas del mar, el rol del OIJ es crucial y quien lo encabece debe ser un líder con elevado nivel ético y técnico. Y un buen político.

Los candidatos  postulados hasta hoy, son funcionarios de limpia trayectoria que se han destacado por sus honrosas carreras en los campos policial, fiscal y judicial. Ahí están sus hojas de vida, para que todos las veamos. Ahí están los resultados de sus gestiones en los puestos que han ocupado. Ahí está la manera en que se comportan con sus adversarios en esta contienda política. Todos podemos ver sus estilos y sus conductas en esta contienda.  Su transparencia o su mano izquierda. O su franqueza o sus máscaras.

La decisión de los magistrados no será fácil y privarán,  sobre todo, los objetivos políticos de la Corte Suprema de Justicia (partidista, institucional y criminal). ¿Qué pretenden las señoras magistradas y los señores magistrados?   Un propagandista como Guillén o Dallanese. Una comunicadora   brillante como Saborío. O un director obediente y gracioso como el que se acaba de jubilar. ¡Por dicha!

Los ataques furibundos contra dos candidatos, a quienes etiquetó como “políticos”, fue una de las últimas torpezas del hoy ex director.  Un político, que camina como político, habla como político y vive como un fino político, pretendió satanizar a dos fiscales de gran experiencia e indiscutible honestidad  por ser viceministros del actual gobierno.  Pensará que los costarricenses creemos que él no es un político…  con jubilación de político.

En la Corte Suprema de Justicia todos son políticos, todos saben de cuáles  partidos son, como lo saben los diputados que los eligieron. Las escogencias de los funcionarios importantes y de los demás siempre ha sido absolutamente políticas, aunque tengan apariencia de técnicas.

Me parece muy buena  la de idea exigir a todos los aspirantes a puestos en el Poder Judicial que indiquen -bajo juramento- sus simpatías partidistas y que se den a conocer públicamente. Es más, todos los funcionarios judiciales deberían rendir declaración jurada sobre sus convicciones políticas, ideológicas, religiosas y sobre sus fobias, para que quienes se sometan a sus decisiones sepan a que atenerse y hasta puedan recusarlos.

Los magistrados y las magistradas deberían declarar e informar sobre estos aspectos y sobre los acuerdos políticos que acaecieron en la Asamblea Legislativa cuando fueron electos.

El problema no es que las decisiones las tomen los políticos, con toga o sin ella. Lo grave es que hayan políticos que piensen que los costarricenses somos idiotas y nos vamos a tragar el cuento que  sólo los militantes con carné partidario tiene compromisos y preferencias políticas a la hora de decidir.

 Señoras magistradas y señores magistrados: ustedes son políticos con toga y eso es así. Mis respetos , pero sus decisiones, justas o injustas, son siempre profundamente políticas. No son sumos sacerdotes elegidos por un dios, son ciudadanos con grandes responsabilidades, tan grandes como sus compromisos políticos.

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