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¡Magistrado Mora váyase para su casa!

Hoy celebramos el día del empleado judicial. Esos funcionarios que minuto a minuto sirven a la sociedad costarricense en la administración de justicia. Funcionarios que los separa un gigantesco abismo que puede observarse al comparar las lujosas oficinas de los magistrados frente a las pocilgas de los fiscales del Ministerio Público y de muchos jueces.

La argolla politiquera entronizada en la cúpula tribunalicia, ha promovido y protegido a un grupillo inescrupuloso que se ha bañado en dólares con las turbias consultorías internacionales. Esa misma cofradía secreta –que muchos conocemos- ha acabado con los principios básicos de la justicia penal democrática, dejando a los pillos al garete.

No es casualidad que el poderoso sector “ultragarantista” de la argolla con toga, ahora se lance contra los policías judiciales, que saben cumplir con su deber y muchos han entregado sus vidas en la lucha contra los hampones y mafiosos.

Muy pocos de la nomenclatura judicial se preocupan por las víctimas del crimen y por los derechos básicos de la sociedad costarricense. Ellos han dedicado sus carreras (muy bien remuneradas) a destruir la policía y convertir la justicia penal en una pantomima carísima y sin sentido. Ahí están los indicadores del silencio judicial para que no se escondan.

La Sala Tercera realizó un seminario para jueces penales, fiscales y defensores públicos del país analizaron la legalidad con el estrafalario nombre de “Mecanismos para racionalizar las medidas cautelares en materia penal: experiencias comparativas”, con el co-patrocinio del Instituto de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente (ILANUD) y Centro de Estudios de Justicia de las Ameritas (CEJA). ¿Cuánto sería el “over head” y las platillas de los consultores?

El magistrado presidente –quien pronto se deberá jubilar por el bien del país-, se atrevió a decir en su charla en ese seminario internacional: “Esadecisión de someter a una persona a prisión preventiva o dejarla en libertad durante el proceso penal es probablemente la más sensible de las que toman los jueces, debido a que deben decidir sobre la medida cautelar a imponer con anterioridad a la determinación de la culpabilidad del imputado, por una parte, ya que la prisión preventiva es una medida que afecta fuertemente los derechos individuales y expone a las personas a riesgos sanitarios, económicos y sociales.”

Don Luis Paulino se sigue preocupando por los asaltantes, asesinos y violadores, pero ni chista por las víctimas, ni por la sociedad aterrorizada por la delincuencia. ¿Pensará este ciudadano que los derechos individuales y los riesgos sanitarios, económicos y sociales de las víctimas no importan?

Desde 1998 los magistrados Mora y Arroyo promovieron la prohibición de interrogar sospechosos por parte de la policía, ahora los juzgarán por esposar reos, cumpliendo con las reglas mundiales.

Por dicha el magistrado Carlos Chinchilla no se calla y repite con claridad y valentía: “El Código Procesal Penal no sirve para nada”.

Vuelvo a decir: ¡Magistrado Mora váyase para su casa!