¿Qué hacer con los valores de la sociedad actual?
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- Posteados: 22 febrero, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: uncategorized
¿Éxito o valor? Albert Einsten dijo que mejor que ser hombre de éxito hay que ser un hombre de valor. A lo largo de casi seis décadas de mi vida, cuatro dedicadas a la abogacía, he logrado conocer y seguir conociendo la conducta humana.
Todos los días hay mucho que aprender, especialmente en los estrados. He visto a compañeros de la universidad bañarse en oro como ”profesionales” y otros descender terriblemente en el pantano de las adicciones, incluida la del oro. Y a muchos, amigos del alma, los siguiendo viendo vivir bien, dormir en paz y acrecentar sus valores éticos y sociales.
He visto a un hermano biológico robarme la salud, la paz, el honor y hasta una fortuna.
He visto funcionarios públicos de todo tipo: desde el vivazo que repartió consultorías en ILANUD en los ochenta y después recibió una doble beca del Poder Judicial por más de cien millones de aquellos años, para ya doctorado seguir chupando decenas de miles de dólares en consultorías internacionales… hasta el pillo político que recibió coimas de ALCATEL y cuando lo pescaron las devolvió.
Pero también he visto policías entregar sus vidas por la defensa de los ciudadanos y devolver millones de colones que encontraron. He visto jueces insobornables y muy trabajadores, a los que la politiquería del presidente de la Sala Tercera tachó de la lista de magistrados suplentes. He visto funcionarios y funcionarias cumplir con su deber a diario y nadie se los reconoce.
Ahora hay alrededor de veinte mil abogados activos en nuestro país. Algunos estudiaron menos de dos años para graduarse y muchos ocupan puestos en la administración pública. Basta ver algunas resoluciones que son surrealistas para detectarlos. Lo importante, apta ellos, es obtener un título fácil para ganar un sueldo mejor. Lo que vale es el título y no los conocimientos. Eso es lo que venden algunos chinchorros universitarios.
La propaganda dispara sus cañones minuto a minuto marcando las metas del éxito: el carro tal, las camisas equis, la colonia ye, el reloj zeta… y por supuesto el último alarido de la moda en celulares. Mientras tanto las escuelas no enseñan a nuestras chiquitas y a nuestros chiquitos a ser felices, a ser buenos ciudadanos y buenas ciudadanas, a ejercer sus derechos y a cumplir con sus deberes, a ser sobre todo hombres y mujeres de valor… no sólo exitosos en la riqueza material.
El paradigma de la felicidad está al revés y eso nos separa constantemente de la justicia y de la libertad y del progreso humano. Inculcar en las nuevas generaciones la importancia de los valores éticos y sociales, no es tan sólo un reto curricular para el Ministerio de Educación, es el gran desafío de nuestra Patria, hoy que surge una gran interrogante ¿Qué hacer con los valores de la sociedad actual?
Lo que vemos son los signos y síntomas de la crisis, pero el gran tumor que la causa está en la inconsciencia nacional, en el cinismo de la clase política y en la tremenda ignorancia que fomenta a diario para mantener el status quo, que les permite hacer sus negocios y punto.
Lo más dañino de la antipedagogía politiquera es convertir lo negro en blanco, lo turbio en cristalino, lo hediendo en perfume. Al fin y al cabo, los que todavía mandan piensan al revés, es mejor una persona de éxito que una persona de valor, es decir la gente no vale -según ellos- por lo que es, sino por lo que tiene aunque… sea un sinvergüenza.