No más lágrimas, no más agresión infantil
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- Posteados: 22 febrero, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: uncategorized
Aplausos para el Hospital Nacional de Niños. Aplausos sinceros para sus médicos, enfermeras y todo su noble personal. Aplausos para el doctor Rodolfo Hernández, el valiente director. Aplausos para la ministra de salud y la presidenta de la Caja. La ciudadanía costarricense debe comprometerse con la campaña “No más lágrimas”.

Desde hace mucho tiempo escuchamos las espantosas denuncias de los pediatras encargados de atender a las chiquitas y a los chiquitos agredidos por sus padres, madres y por otros pendejos. La realidad es espeluznante y conmovedora. En los últimos diez años se ha multiplicado por siete la cantidad de las indefensas víctimas de la violencia familiar.
Las agresiones sexuales, físicas y psicológicas que padecen los niños y las niñas costarricenses son los más graves crímenes que se cometen en esta sociedad, carcomida por la violencia, la alcahuetería y la impunidad. Los linderos éticos se han difuminado. El desastre moral inunda todas nuestras comunidades.
La doctora Balmaceda, presidenta de la CCSS, fue contundente: ¡A los cobardes hay que ponerlos en evidencia! Así debe ser. Cualquier madre, cualquier padre que agreda a una hija o a un hijo, debe ser denunciado, juzgado y si es culpable, condenado. No hay discusión. Pero además tenemos que atrevernos a conformar una base de datos pública con las fichas de todos estos criminales.
La atención de estas criaturitas maltratadas debe ir más allá. El PANI tiene la obligación de reorganizarse y procurar la protección y rehabilitación de estos futuros ciudadanos.
La cadena delictiva tiene que ser cortada. Los niños agredidos de hoy, serán los agresores del futuro. Los estudios criminológicos en el mundo entero demuestran la gravedad de este ciclo criminogénico.
Monstruosidades como la violación de una chiquita con parálisis cerebral por su padrastro y los siete asesinatos contra infantes registrados el año 2010, son la inconfundible señal de la catástrofe ética que nos asfixia, de esta epidemia declarada “tema de interés público y nacional”.
Aplaudimos la campaña contra la violencia infantil. Enhorabuena. Pero eso es solo el inicio. No basta. Los políticos de los tres poderes de la República, deben hacer un plan nacional contra la violencia, que supere los discursos. Los cambios en la educación, la indispensable toma de conciencia social, las reformas legales, la persecución total y la condena de los maltratadores, exigen acciones urgentes y vigorosas.
Casi cada cuatro horas, una víctima de la violencia infantil ingresa a la sala de emergencias del Hospital Nacional de Niños. ¿Qué hará el gobierno, los diputados y los magistrados? Además de la campaña que aplaudimos.
