Clemencia y Benevolencia
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- Posteados: 14 febrero, 2013
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
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Esta semana finalizó un debate por uno de los casos más paradójicos y tristes de los últimos años. De madrugada, a bordo de un carro, borracho, a toda velocidad, saltándose semáforos y luego de protagonizar una balacera, un joven veinteañero acabó con la vida de cuatro personas que no andaban de fiesta, venían saliendo de una vigilia religiosa.
Diagonal ala Embajadade los Estados Unidos, en Pavas, se cruzaron estos caminos tan distintos y se apagaron las vidas de doña Shirley, su hijo José Andrés, quien padecía retinosis pigmentaria, don Gerardo, el conductor y el joven Luis Enrique, hijo de doña Nury y don Geovanni.
La postura del colega defensor, durante los meses que tardó este proceso, fue clara, no inventó excusas, ni quiso evadir la culpa de su cliente, mucho menos achacarle la responsabilidad del mortal accidente al chofer fallecido, triquiñuelas que, es común, tener que enfrentar con otros contrincantes.
El imputado aceptaba la culpa, se hacía responsable del delito que cometió, se avergonzaba ante las familias dolientes y pedía clemencia al tribunal, con el fin de que lo mandaran a prisión la menor cantidad de años posibles, tan solo cinco.
Nuestra posición, en Júrisis, fue, también, diáfana. Al tratarse de hechos tan graves, la pena debería ser ejemplarizante y solicitamos 18 de años de cárcel. Al final, los jueces nos dieron la razón y el culpable de homicidio culposo fue condenado a 16 años. ¿Cuántos pasará en prisión? No lo sabemos, a juzgar por las normas que rigen nuestro sistema de control social, si acaso la mitad de la pena.
Clemencia y benevolencia para el imputado… ¿y las familias de las víctimas? Luis Enrique no se dio cuenta si se graduó como bachiller, sus padres se quedaron con las ganas de verlo desfilar con su toga y la banda de graduando. Doña Shirley se fue con Andrés, pero Heiner y Ricardo quedaron, aquí, solos.
Le salió barato, me escribió un cibernauta, cuando compartí la noticia, en una red social. Tiene razón el señor. Violar, asaltar, robar y hasta matar a cuatro personas, en este país, sale baratísimo. No solo eso, lo peor es que las penas no se cumplen, cuando se condena a alguien, porque seguimos viviendo gobernados por el 95% de impunidad en delitos penales.
Deberíamos dejar de lado tanta hipocresía penal y, en vez de aumentar las penas; como con cinismo y demagogia, piden algunos politiqueros, en campaña; rebajarlas pero, eso si, que se cumpla cada año, mes, semana y día de cárcel.
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