Justicia y ética
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- Posteados: 22 febrero, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: uncategorized
¡Saquen a esos perros!, ¡Queremos ver a los asesinos!, gritaban más de 500 ciudadanos ahítos de la delincuencia.
El pueblo de Nicoya rodeó el edificio de los Tribunales de Justicia, protestando por el
asesinato de Orlando Villarreal, cuyo cadáver fue encontrado el domingo, en la joroba de su carro. La Fuerza Pública cuido el templo de la Justicia con equipo antidisturbios. La ciudadanía estaba indignada y a punto de linchar a los matarifes y sobre harta de que la tremenda impunidad que reina en el país.
Este hecho histórico señala, la realidad social que vive el país y la profunda incapacidad de los políticos de los tres Poderes del Estado, para enfrentar el ataque diario de los hampones. Durante diez horas las nicoyanas y los nicoyanos se concentraron ante la indiferencia de la imagen de esa justicia de herrumbrada, seca, ciega y sorda que adorna los edificios de la Corte… y al pueblo ni siquiera se le mostró la cara de los malditos homicidas.
El sábado una turba de cientos de jóvenes pachuchos, destrozó las instalaciones de la Universidad Latina, de la Municipalidad de Montes de Oca y saqueó varios comercios, en San Pedro. Berrinche o venganza porque no encontraron campo para ver el concierto de Los Pericos. Se comportaron como zonchos. Ni a uno solo de ellos le impusieron medidas cautelares. Las investigaciones son lentas e insuficientes. La descoordinación policial y las explicaciones ridículas de los responsables, son para carcajearse: “Este fue un evento que se realizo de manera profesional por expertos en la materia, con los permisos bajo el marco de la legalidad; los actos vandálicos se dieron fuera del concierto”. ¡Que falta de seriedad!
El viernes en la noche asaltaron la casa de una jueza penal. Dijo el subdirector del OIJ que era un robo común y corriente. Cierto. Nada de que alarmarse, uno más, de miles. De todas maneras cuando la funcionaria era fiscal, echó de la escena del crimen de una chiquita al mismo director del OIJ. Eso se llama dirección funcional de la policía.
Mientras los famosos que son llamados a una comisión legislativa, se van para Italia o para México. Se mueren de risa. Llegan ante los disputados cuando les da la gana… y no pasa nada.
El presidente de la Corte, dijo que él no era un juez de ética sino un juez de legalidad. Aquí quedo todo claro. Ya otro magistrado había dicho algo peor: “Si el barco de la legalidad se hunde, nos hundimos dentro de él”. Deberían ser más francos y de una vez por todas cambiarle el nombre a la Corte, por la de Corte Suprema de la legalidad. La justicia, señores, no es simplemente legalidad, también es ética. De por si que unos cuantos sinvergüenzas se enriquezcan con turbias consultorías en la Corte, tampoco es un problema ética… ¿Será ilegal?
Suspendieron a una jueza penal, porque la casación la ha anulado varias decenas de fallos. Cuando le vuelvan a anular otras treinta sentencias, la vuelven a suspender. ¡Que ridículo!
Con un inusitado despliegue mediático apareció de nuevo la vicepresidenta, acompañada nada más y nada menos que por el fiscal general. Faltaron los anturios rojos. La conferencia de prensa organizada meticulosamente por las chicas de Mimí fue para anunciarle al país, una importantísima obra culminada, después de largos y extenuantes 26 meses de trabajo. La ministra de justicia tardó dos años pudo en conseguir una donación de catorce mil dólares y así poder instalar unos aparatos que bloqueen los celulares de los pillos en La Reforma. Fueron patéticos los discursos. Qué falta de seriedad. Hacer una gran alharaca por una obra insignificante y tardía. Vergüenza les debería dar, tardar más de medio período de gobierno para obtener tan ridículo logro.
Así son los políticos.