El pisuicas hospitalario
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- Posteados: 13 junio, 2014
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
El de esta semana no fue el primer allanamiento practicado por la administración de justicia penal, en un hospital de la CCSS. Tampoco ha sido el único allanamiento ahí realizado durante este año. La próxima vez que lleguen los jueces penales, deberían hacerse acompañar no sólo de fiscales, defensores públicos y agentes judiciales, sino también de buen exorcista. El pisuicas anda suelto en ese nosocomio… y desde hace tiempo.
El gran fraude -ojalá que solo sea tentado- con las prótesis ortopédicas, podría ser la trama de una novela de terror y criminalidad. Sólo un profesional desalmado podría ser capaz de consentir la mera presentación de una factura falsa de un tornillito de titanio que nunca fue colocado en el hueso de un paciente. Indecente y criminal sería si recibió un carro de lujo, o una beca para hacer una pasantía en Europa, o una putrefacta coima.
El Ministerio Público, estoy seguro, investigará a profundidad y llegará a determinar, con pruebas válidas, todos los nudos y amarras de esa oscura red mafiosa. Banda diabólica de burócratas corruptos, empresarios sinvergüenzas y galenos ávidos de fortuna. En ese caso no deberán pasar muchos años sin que se celebre la audiencia preliminar, ni podría permitirse una pesquisa superficial que no llegue hasta las raíces de semejante crimen. Los hechos son gravísimos, el costo institucional es enorme y el impacto en los asegurados no tiene parangón. Apenas existan los elementos probatorios pertinentes, la fiscalía habrá de solicitar la imposición de medidas cautelares contra esos reos, para que al menos no les permitan acercarse al hospital.
Turistas recién asegurados que se desvanecen en un hotel de playa y son sometidos a costosas operaciones. Salas de cirugía ocupadas de madrugada, por especialistas y enfermeros ajenos al hospital. Trasplantes de órganos a extranjeros que compran “refacciones anatómicas” en sumas miserables. Costosos aparatos de la seguridad social que son utilizados en quirófanos privados, a vista y paciencia de los jefes. Arreglos de cachetitos y naricitas -de las pupilas ricas y las amiguitas guapas de un cirujano- disfrazados de operaciones urgentes. Operaciones para reducir de peso, ejecutadas a decenas pacientes privados. Atención de clientes particulares dentro de la jornada laboral del seguro. Y un sinfín de biombos y chorizos que exigen mayor cuidado de la más grande auditoría que existe en el Estado costarricense.
Ojalá que las altas autoridades de la CCSS emplacen, de una vez por todas, a la gran compañía internacional dueña de la empresa proveedora de esas prótesis ortopédicas y le exija asumir su responsabilidad ética ylegal ante Costa Rica y ante el mundo. Un chorizo de esta magnitud en un país del primer mundo, no sería sólo motivo de algunas páginas de la prensa sucesera. Sus responsables ya estarían en la cárcel.
Sugerencia: Que entronicen, cuanto antes, la imagen de San Benito en ese hospital.
