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La danta, los cabécares y Platón

Esta semana tuve la suerte de recibir dos obsequios estupendos. Dos maravillosos libros.  “Tierra de Musus. Los Antis tierra de geógrafos” de David Antelo, investigador de Santa Cruz de Bolivia.  Y “Aún somos cabécares” de los editores Guillermo González y Froilán Escobar, con una crónica de Fabián Meza Picado intitulada “El canto del Jó”.  Amigos, escritores geniales y compañeros de ruta espiritual.

David dedica su obra “a los pueblos que olvidaron su historia” y Guillermo, Froilan y sus alumnos de posgrado “al maestro Adolfo Constenla, guardián de las voces indígenas, las perdidas, las recuperadas, las vigentes”.   No creo que entre ellos se conozcan, uno vive en la pampa boliviana y los otros en nuestro Valle Central, pero a todos nos une un invisible y poderoso hilo: nuestros ancentros precolombinos.

Antelo analiza los “Tabués de Antlantis, Paitití y las civilizaciones amazónicas precolombinas, bajo ópticas, métodos, análisis y evidencias, que no se asocian comúnmente a las ciencias sociales, sino a las ciencias naturales y formales”.  Es su ensayo “una declaración de guerra a aquellas personas que basan su argumentación indicando que Platón inventó el relato de Atlantis”.

Escobar denuncia tajante: “Los cabécares y los demás pueblos indígenas siguen teniendo en su país una vida subalterna, subordinada, rodeada por un cerco de perjuicios, exclusiones y condiciones de pobreza”. Palabras que llegan con mucha fuerza “a la conciencia de quienes las lean”.

“… los mitos de la creación, como la que cuenta el momento en que Sibö creó el mundo y envió a su hermana Namaur Siáur (la Danta) para que preparará el chocolate, esa bebida sagrada, el tsirú, como ellos lo llaman en su lengua”, narra Froilán.

David cita a Platón: “En especial la raza de elefantes era muy numerosa en ella… para todos había en abundancia y así también para este animal que es por naturaleza el mayor y el que más come”. Y el escritor boliviano concluye que “si se considera como período el borde pleitoceno-holoceno en Suramérica, existe un animal que podría confundirse con una raza de elefantes… el anta o tapir, animal originario más grande que existe en la sabana de los Antis.”

Fabián Meza nos obsequia la entrevista a Víctor Manuel Sanabria, un Jó (enterrador de Pasa Marcos de Chirripó), que nos explica: “Se hace velar para estar limpiando al espíritu, para que ellos estén contentos. Pare eso se necesita el Jó, para eso se necesita el bikáklá y el jótami y la namáitimi, que es la que hace calentar el chocolate”.

Las dantas hermanas del supremo… que en estos días los salvajes han estado cazando en nuestro país.  Todo está conectada, no hay casualidades.  Gracias por el chocolate espiritual.

danta