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Los límites del Derecho

En nuestro Patria los límites del Derecho continúan diluyéndose vertiginosamente. El tablero del control social se ha desquebrajado. Las normas jurídicas y las normas éticas se han separado en el abismo de la politiquería y la corrupción.

 Ha surgido el principio básico del caos: ¡Viva la ley, muera la ética! Las leyes son fabricadas por quienes controlan los botones de la industria del poder. Aquí, hoy y siempre.

Las últimas semanas se han caracterizado por las retorcidas enseñanzas que ha recibido la sociedad costarricense. El cinismo se edita a diario. Los linderos de la sensatez se borraron. Lo importante es la medición mercadológica y llegarle al cuarenta por ciento con una campaña publicitaria diseñada por los magos de la comunicación. Ante el desastre y el derrumbe social, medir la ignorancia es lo que permite crear el clima ideal para seguir mandando.

La casta politiquera tiene el control desde hace mucho tiempo y ha propagada la metástasis del atraso y la mediocridad. Sus miembros se mantienen en los cargos poderosos para servir a sus pocos amigos y aprovecharse hasta el borde de la legalidad… aunque muchos ya se han resbalado hasta la cárcel y otros se escabulleron. El carcomido ordenamiento jurídico que nos asfixia, está construido para impedir el progreso y la justicia, desde el Código Electoral hasta la Ley Orgánica del Poder Judicial. La nefasta cúpula burocrática goza de grandes privilegios hasta la muerte. Con mil triquiñuelas llegan a pensionarse con sumas millonarias, inmorales pero por supuesto “legales”, chupando los ahorros a los miles de empleados decentes.

El Estado Social de Derecho se ha convertido en el “Estado societario de derechos para un grupillo.” La crisis se desborda por doquier, del puente de la platina hasta Cuesta de Moras, González Lahmann a Zapote. No pasa nada. Todo empeora a cada instante para la gran mayoría.

Mientras más bajos sean los niveles de educación, más tiempo subsiste el desastre actual que beneficia a los grandes burócratas y a sus amigos. Hace años nos habían dicho domesticados, ahora apuestan a la tremenda ignorancia que propician a diario, y también nos ubican dentro del ámbito de la estupidez. Destrozar las bases de la inteligencia de nuestros niños, a nivel orgánico y emocional, parece parte de un plan diabólico, pero coincide con la realidad del momento y con la miseria que afecta a una quinta parte de la población.

La cultura del chorizo se propaga como fuego sobre pólvora. Los héroes y líderes son los sinvergüenzas que logran la impunidad con el chorizo más grande. Unos dicen “todo fue legal”, otros dicen “que me lo prueben” y que viva la fiesta.

El Derecho tiene tres fronteras básicas. La primera es las inteligencia y el sentido común, pues una norma que permita los privilegios de muy pocos a costa del sacrificio de la mayoría, aunque sea jurídicamente válida, es inmoral y contraria a la democracia. La segunda es crucial: Cada quien deber responder por sus actos. Y la tercera es la búsqueda permanente de la Justicia. No podemos compartir la embriaguez leguleya de un abogado que decía: “Si tenemos que hundirnos en el barco de la constitución, no importa aunque no ahoguemos todos.”

Aprendí hace cuatro décadas en la Facultad de Derecho, que sobre todo los abogados debemos buscar la justicia, criticar las leyes y la jurisprudencia para que el Derecho se perfeccione, de lo contrario tendremos un foro repleto de gusanos que se nutren de la inmundicia.

El Derecho tiene límites dados por la democracia.