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“La patria es una paciente en estado critico”

El abogado Juan Diego Castro, exministro de Seguridad y uno de los más fuertes críticos de la administración Chinchilla, conversó con El periódico de más venta en Costa Rica sobre varios temas, entre los cuales destacó la posibilidad de optar por la silla presidencial en 2014.Llegó a DIARIO EXTRA dispuesto a que revisaran su vida.

De entrada advirtió que era viudo, divorciado y vuelto a casar, que era feliz, que mantiene una discusión con un hermano por temas de tierras, que no es político porque no se comporta como tal y que nunca en su vida se ha vendido ante nada.

¿Será candidato para el año 2014?
– Habría 3 requisitos: con quiénes, para qué y con qué. Este país no requiere un mesías pero sí requiere un grupo de personas que quieran hacer bien las cosas. La política es algo demasiado serio para dejarla en manos de los politiqueros. Si hay un grupo de personas dispuestas a trabajar en serio, y hay quién financie, yo me apunto. Si existe un equipo, debe tener dos características: éticamente idóneo y técnicamente capaz. Yo no necesito mañosos politiqueros que se escondan cuando hay temporal y así que se acabaron las lluvias salgan montados en una locomotora tocando el pito.

¿Y ya ha hablado con alguien?
– Con empresarios, educadores y médicos. Y con los policías, que son mis amigos de toda la vida.

¿Sería con el PLN? Desconocemos si está militando.

– Yo también lo desconozco. Por ahí don Bernal Jiménez me saludó muy cariñosamente, pero sé que hay gente que me adversa, gente que ha preguntado qué he hecho yo por Liberación. Pero yo he hecho mucho más por el partido que muchos de los que andan ahí preguntando. Para una eventual campaña yo tengo otros dos problemas: no tengo plata y no me vendo.

¿Es usted populista?
– En lo más mínimo. Sí estoy cerca de la gente. Conozco lo que sufre la gente, lo que vive la gente porque en mi profesión, lo vivo a diario en los procesos penales. Uso el derecho para resolver problemas económicos, sobre fraude, administración, etc. y eso te permite ver al ser humano con otros ojos.

¿Cómo ve Juan Diego Castro a Costa Rica?
– La patria es una paciente en estado crítico, en shock. ¿Quién debe atenderla primero? ¿El cirujano plástico para arreglarle lo cosmético o el médico internista para realizarle los primeros diagnósticos? Es algo que al parecer los políticos no tienen claro aún. La patria tiene una enorme infección denominada inconsciencia. La gran inconsciencia que tenemos los costarricenses, especialmente la clase política, que no es capaz de sentarse para lograr una solución a los males nacionales. Inconsciente porque gobierna para un pequeño sector que ya uno no sabe ni cuál es, inconsciente porque le importa un comino los muertos que pone la sociedad todos los días.

¿Cuáles son los órganos vitales de la patria?
– Los que tienen grandes lesiones: la economía, la educación, la salud y la seguridad. La educación es el corazón, la salud es el aparato respiratorio, la seguridad son las tripas y la economía es el cerebro. Se tiene la idea de que el órgano más grave es la seguridad porque todos los días vemos muertos en las calles, muertos en el periódico, muertos en la televisión, pero el órgano más crítico del país es la educación. Aquí nos asusta que el pachuco este del “Comandante Cero” agarre una draga y haga un canal en Calero. A mí también me preocupa. Pero los políticos, especialmente la Presidenta y su gobierno, no se dan cuenta de que hay una draga gigantesca que está abriendo una brecha entre quienes tienen la posibilidad de tener una educación privada y privilegiada y quienes no la tienen y se educan en el sector público.

¿Hay entonces una gran trampa en esto?
– Por supuesto que la hay. Supuestamente somos un país con escuelas en todo lado, con educación gratuita y obligatoria, somos un pueblo culto; eso es una verdad a medias si comparamos una escuela unidocente con una privada. Vamos a las instalaciones de las escuelas públicas de la capital, son tugurios. En mis tiempos la educación que yo recibí era la misma que en cualquier escuela del país, fuera unidocente o no, privada o no. Pero haga el cambio ahora para que vea… Estamos creando una sociedad agresiva, complicada, materialista.

¿Se nos va de la mano la CCSS?
– Inexplicablemente. ¿Cómo es posible que pase lo que está pasando ahora? ¿Qué pasó con las auditorías? ¿Cómo dejaron que pasara esto si ya se habían llevado el bombazo de lo de Caja- Fischel y lo de España… Es que son millones de millones de millones. Vea ahora Algefisa, el caso de las bodegas de la Caja… Ahí hay un chorizo enorme. Condenan al hombre por retención indebida ¡y lo vuelven a contratar en la CCSS! Esto nos lleva a la pus en esta patria enferma, que es la corrupción. No hemos desarrollado una ética ciudadana que nos sirva como vacuna para esta corrupción y para que la gente se defienda.

Hará falta entonces el rescate de valores…

– Eso es un error, una locura. No podemos rescatar los valores de hace 50 años. Tenemos que producir vacunas éticas de acuerdo a la cepa del virus que tenemos ahora. No podemos seguir con valores correspondientes a una sociedad que hace mucho tiempo no tenemos. La gente hoy no respeta los límites, se fuga de los lugares, y lo peor, los diputados y la Sala IV alcahuetean. Vea lo de las cámaras… ¿No estaba la gente entendiendo que no hay que correr? Pero viene el salacuartazo a alcahuetear a los conductores irresponsables que piensan que los límites no son para ellos.

¿Qué hacer con esa paciente en shock?
– Primero, salvarle la vida. Hay que atender seguridad. Eso de pedir más plata para tener más policías es como llamar al cirujano plástico antes de al internista. Lo primero que hay que hacer es sacar de la calle a ese montón de asaltantes que hay en San José, que ya los conocen, que ya los han dejado sueltos. Yo le dije a Jorge Rojas que por qué no ponían a toda la policía a patrullar en los sectores de mayor actividad delincuencial en las horas en que más asaltos se realizan. Hubo 20 mil asaltos del 1 de enero al 30 de diciembre el año pasado. Se tiene identificados los lugares pero no se procede. ¿Por qué no se le da a la Fuerza Pública el mapa con las banderitas rojas donde se realizan los asaltos para que no estén caminando como tonticos por todo lado?
¿Cuál órgano del cuerpo sería la Sala IV y cuál sería su estado actual?
– Sería como el hígado. La encargada de limpiar la sangre ética, la sangre social. Pero con las resoluciones que se han venido dando más bien la enferman. (Medita un poco y se enoja)… Es que hay resoluciones de la Sala IV que se han dado que no pueden ser… no pueden ser. Hay otra cosa que decía un magistrado, que gracias a Dios el Altísimo se lo llevó, que si teníamos que hundirnos en el barco de la Constitución nos hundíamos. ¡Por favor, ni un ser humano vale menos que la Constitución, ni uno solo!
¿Entonces qué hacemos con ese hígado enfermo?
– Yo englobo al Poder Judicial como el hígado que tiene que estar purificando la sangre a través de una enzima que se llama justicia, y eso falta en todo el sistema circulatorio del país porque el Poder Judicial que tiene Costa Rica es nefasto para la justicia. Yo sacaría a la Sala IV del Poder Judicial, adoptando el modelo francés o español. ¿La policía judicial y el Ministerio Público? Fuera del Poder Judicial, y toda la defensa pública la pasaría a la Defensoría Judicial. Es malsano que el director del OIJ sea el director de Medicina Forense. Eso es malsano. ¿Y si un policía mete la pata? Fuera del Poder Judicial también.

¿En materia fiscal qué propone, qué opina de la reforma?
– Ahí no hay quite. Vivimos en un Estado moderno y los impuestos son necesarios. Ahí la pregunta sería ¿informa adecuadamente el Estado de sus necesidades de manera clara a un pueblo no economista? No lo hace. Tampoco hay un criterio justo para la aplicación de esos impuestos. Hay que hacer lo de zonas francas, pero que se informe bien. Si hacen las cosas a escondidas es porque se ponen de acuerdo debajo de la mesa con otros para atender intereses. Si no es así, ¡que informen! La pobre patria está en camilla, ahí tirada. Los economistas son los cardiólogos pero no nos dicen qué dice el electrocardiograma porque se necesita una transfusión si no se atiende una hemorragia de dinero que padece la enferma.