Escándalo en la Sala I
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- Posteados: 22 febrero, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: uncategorized
¿Tráfico de influencias?, ¿Divulgación de secretos?, ¿Corrupción? … ¿O un tremendo montaje mediático? Todavía no conocemos la verdad y no sabemos si algún día será develada.
El escándalo con un magistrado suplente de la Corte Suprema de Justicia, ya superó los tres días del cronómetro politiquero tico. Probablemente no supere las tres semanas. No es la
primera vez que un funcionario de ese nivel se ve involucrado en semejantes situaciones oscuras.
Hace algunos meses denuncié a uno de ellos que se anunciaba descaradamente en un sitio de internet, haciendo alarde de su posición privilegiada en la misma sala donde ofrecía a sus colegas, sus servicios como experto en recursos de casación. Su respuesta en la prensa fue tan ridícula como no saber solicitar el impedimento de salida de un futbolista. La Corte anunció
una investigación. Dejó que su período finalizara… y milagro: No sometió su nombre a sus amigos de sala para que lo reeligieran.
Años atrás supimos de otro inefable suplente, que ahora vuelve a ser mencionado como uno de los participantes en la reunión de quienes tenían en sus manos la copia del famoso borrador del fallo de casación. Los zaguanes cortesanos y tribunalicios han estado llenos de suculentos rumores, entre los que resalta como el más increíble el que habla de un poderoso abogado que cuenta con un letrado que le informa todo lo que pasa ahí dentro. No puede ser, eso no es cierto.
El peri-jur-ista que con sus rajadas vestiduras llegó a la fiscalía, brota como el inverecundo que grabadorcilla en mano me “encañonaba” en los parqueos del ministerio. Ahora se convierte en el adalid de la inmaculada vocería. Estupendo y fenomenal.
En el tupido follaje de la selva politiquera nacional no hay sorpresas. Desde el complot señalado por el menor de los Figueres, hasta los
favorcillos indecentes que algún desalmado burócrata judicial haga a su amigote, pueden ser posibles. Lo extraño es que ante semejante tortón hay magistrados calladitos y otros con una versión ligth para la prensa.
Esa socarrona ocurrencia de una “sanción simbólica” no tiene parangón en el historial de los platos de babas que han servido algunos políticos en la mesa de la opinión pública. Si el suplente cuestionado ha cometido una falta de ese tamaño no puede irse tan tranquilo con una simple jaladilla de orejas. Lo mínimo es que se le inhabilite por veinte años para ocupar cargos públicos. Las conductas que le imputó el caballero de la grabadora inverecunda, o son ciertas o son calumniosas. No hay medias tintas.
La situación actual del Poder Judicial es muy peligrosa. La alcahuetería del magistrado presidente con el grupillo anónimo de amigos y altos funcionarios que han ganado muchos millones con las consultorías (devengando dedicación exclusiva y sin pagar impuestos por lo que reciben en el extranjero), es tan solo un pequeño tumor de la enorme metástasis que empezamos a observar.
La elección de los magistrados suplentes debe estar en manos de la Asamblea Legislativa, sin el filtro político de los magistrados propietarios. Hace muchos meses presenté un proyecto de reforma a la Constitución para corregir este defecto, pero tampoco ha pasado nada.
Queda un tema para discutir: la participación anónima de los letrados de los magistrados. Ellos redactas borradores de fallos y de votos, tienen una gran influencia en sus jefes y las partes no saben ni quiénes son, no firman, no aparecen y no pueden ser recusados. Hablaremos sobre esto.
