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El Cajafisheleo

El catálogo de trucos y trampas de algunos –creo que no muchos -abogados litigantes es interminable y crece a cada instante.

 En un clima social enrarecido, donde la ética ciudadana ha llegado a profundidades impensables, no debe extrañarnos que algunos profesionales fortalezcan sus mañas con el afán alcanzar sus “merecidos honorarios”.

Recurren a cualquier triquiñuela y se valen de lo que sea para obtener calma a sus desvelos, no siempre jurídicos. Los he oído sostener las tesis más retorcidas, que ningún cínico podría imaginar. Hacen de la toga un sayo. La falacia del espantapájaros es práctica común en los estrados criollos. Dicen que algunas de las veinticinco universidades que gradúan licenciados en derecho, tienen funcionando la cátedra de antilógica.

Hace algunas semanas representé a una señora en un juicio contravencional, que según la jueza duraría una tarde, como es lo normal. Lo que la juzgadora y este abogado no sospechaban era la nauseabunda cajilla de sorpresas, en maletín de piloto, que llevaban el reo y su defensor. Fue macondiano. De una tarde pasamos a siete audiencias. Tres días y medio de juicio.

Constaté que el síndrome pospleito de algunos famosos que han participado en juicios anuales, tiene una tremenda variante en los brotes de las manías litigantes: el cajafisheleo.

Si, si, el cajafisheleo. Ese estilo latoso y tremebundo que busca desquiciar a los juzgadores y aturdir a las contrapartes, con indagatorias de cinco horas e interrogatorios de cien preguntas en un juicio contravencional. Hacen las preguntas sin dar tiempo de responder al testigo, lo intimidan, ponen en su boca palabras que no ha dicho.

l cajafisheleo ha ido dejando una estela de aburrimiento en las salas de juicio. Lo importante, como decían los tinterillos, no es tener la razón sino enredar el pleito y punto. A estos letrados no les interesa la justicia ni la ley, lo único que gozan es en perder el tiempo y hacerlo perder a los demás.

Propician que sus defendidos lleguen al asedio de la misma jueza, se coloquen detrás de ella, tomen el mouse de la computadora y le corrijan el acta de quien lo juzga. El irrespeto y la malacrianza se han desbordado.

Las juezas y los jueces deben asumir una posición más clara y enérgica frente a los abusos y matráfulas de quienes sido infectados del cajafisheleo