Dos caballeros para una silla vacía en la Sala Cuarta.
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- Posteados: 28 febrero, 2013
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
Dos juristas, dos caballeros, dos ciudadanos intachables se mencionan como posibles candidatos para ocupar la vacante de la Sala Cuarta. No sólo abogados, sino que, además, hijos de abogados, retoños de respetados constitucionalistas de grata memoria: don Rodolfo Piza y Fernando Volio. Tuve la suerte de aprender, en sus cátedras de Derecho Administrativo y de Derecho Constitucional. Lecciones impresionantes y polémicas estudiantiles, de los años setenta, en la Facultad de Derecho, que jamás olvidaré. Gracias a los maestros. Ahora los limpios nombres de don Rodolfo Piza y de don Fabián Volio se escuchan, en Cuesta de Moras y Barrio González Lahmann, con el eco de sus atestados éticos, académicos y profesionales. Definidos políticamente con toda claridad, desde sus ancestros y por los cargos públicos que, honrosamente, han ocupado. Uno socialcristiano, otro liberacionista. Nínguno ha disfrutado de una beca multimillonaria del Poder Judicial, ni han guardado, en sus billeteras, un dólar de las oscuras consultorías internacionales.
Al renunciar como ministro de Justicia, en 1997, me correspondió informarle que el presidente Figueres Olsen pensaba en su nombre para que asumiera esa cartera. El licenciado Volio aceptó el cargo y su impronta, en la lucha contra la corrupción en Registro Nacional y en la reorganización de Adaptación Social, quedó marcada en la memoria de esas instituciones.
A don Fabián lo he seguido de cerca en el debate frente al nefasto abolicionismo criollo y sobre los derechos de las víctimas de la delincuencia. He disfrutado sus punzantes artículos y sus exposiciones sobre el tema y coincido plenamente con sus tesis.
La destrucción de los derechos de las víctimas de la delincuencia y el desbaratamiento del derecho social a la seguridad arrancó con un fallo constitucional, basado en una tesis de licenciatura que acabó de golpe y porrazo con el derecho contravencional costarricense.
La política criminal costarricense ha estado en manos de un pequeño grupo privilegiado de exbecarios judiciales que, durante muchos años, se han enriquecido con las consultorías internacionales, mientras reciben el pago de la dedicación exclusiva en sus salarios.
He seguido de cerca a este grupúsculo poderoso y he denunciado públicamente sus jugadas, como cuando uno de ellos renunció a su puesto sin haber cumplido el lapso impuesto por el contrato de la superbeca que disfrutó en Alemania y que costó más de cien millones de colones de los años noventa, al presupuesto judicial. El magistrado Van Der Laat y sus colegas de Sala fueron lapidarios. Los dos exmagistrados fiadores del becario actuaron rápidamente y la carta de renuncia fue retirada. Una oscura página del Poder Judicial.
La oportuna publicación del fallo del Tribunal de Apelaciones sobre el caso ICE ALCATEL y la renuncia de uno de sus jueces, que se va para la academia a esperar el queque de sus cincuenta años, sin ocultar su interés de volver al Poder Judicial, dan un interesante cariz a la elección magistral.
Nadie que haya ganado uno o cientos de miles de dólares en consultorías internacionales, siendo funcionario judicial que recibía el plus por dedicación exclusiva, será Magistrado de la Corte Suprema de Justicia.