¿Se equivocarán los magistrados dos veces seguidas?
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- Posteados: 22 febrero, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: uncategorized
¡Albricias! Si los magistrados y las magistradas del Poder Judicial se atreven… podríamos estar a las puertas de una nueva etapa para la Justicia Penal, especialmente en el descalabrado Ministerio Público.

Ojalá que la oscura época del desborde ególatra no sea reeditada jamás. Han pasado muchos años desde que el órgano requirente fue convertido en la tarima politiquera que surtía de materia prima –primicias exclusivas, copias de declaraciones de expedientes privados, correos electrónicos, chismes- a la litografía llorentina.
El espectáculo tercermundista con avionetazos, apariciones en el aeropuerto, banderitas de colores, desfiles por las calles y estrepitosos fracasos judiciales en casos de homicidios… al fin ha terminado, bueno, cuando pase el frenesí propagandístico de estos últimos días, y solo volvamos a saber de sus hazañas en las páginas de su gran aliada política.
Acaba una costosa etapa de desprecio a los derechos de las víctimas, durante la que se persiguió a los poderosos corruptos (con circo incluido y sin taparles la cara) y a algunos mafiosos, pero los ladrones, los estafadores y la mayor parte de los delincuentes fueron cobijados por el manto de la impunidad. La descabellada política de persecución penal que autorizaba los robos con fuerza hasta por quinientos dólares, quedará como un hito de la tremenda alcahuetería de los últimos años. El silencio absoluto frente al gran chorizo de las consultorías en el Poder Judicial, es contrapunto de los culebrones que empacharon a los costarricenses y que concluyen con fracasos sin parangón.
El caos, la división, el desorden, la lentitud, la falta de motivación, la ausencia de liderazgo, la ridícula genuflexión burocrática, el descuido en la atención de los casos y en general la errónea política de persecución penal que ha imperado en los últimos años… quizá ha llegado a su fin…
El Ministerio Público, mientras logra consolidarse e independizarse del Poder Judicial, debe estar al mando de una persona inteligente, madura, sin compromisos con los políticos o con la litografía llorentina, con experiencia y conocimientos profundos en las ciencias penales, como muchas mujeres y muchos hombres que durante decenios se han forjado ética y técnicamente en la judicatura y en el mismo Ministerio Público. No hay que buscar en la calle a nadie, en el Poder Judicial abunda la honradez y la calidad profesional.
En hora de reflexión franca y mesurada. Ya basta de espectáculos y berrinches. No es momento de componendas, ni de permisitos para que nadie pruebe. Seamos serios frente a la sociedad, que es la que aporta a diario decenas de víctimas del hampa.
Y por favor señoras magistradas y señores magistrados, fíjense bien… para que no se equivoquen dos veces seguidas.