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“Ay, disculpe, se me escapó”

El Ministerio Público yla Defensa Públicase han convertido en los semilleros de profesionales parala Administraciónde Justicia Penal.  La época del coliseo mediático, de las banderas romanas, de las alianzas con Llorente (la copia de la declaración exclusiva y el gavetazo del expediente del fraude fiscal) y la prepotencia, provocaron la migración de excelentes fiscales hacia la judicatura. Recientemente algunos funcionarios con vocación judicial también han pasado a lucir la toga.

He visto a jueces provenientes de la Defensa Pública, decir en mitad del debate, a la hora de resolver alguna gestión de las partes: “Esta representación sostiene que…”  Una vez vi a una jueza que se acongojó mucho cuando tuvo un gracioso lapsus y expresó: “para esta defensora el querellante no lleva razón…” y  de seguido y sonrojada dijo: “ay, disculpe, se me escapó”.

Participé en una audiencia de apelación de medidas cautelares con un juez ex defensor público. Su rigurosidad, su ponderación, su seriedad y su don de gentes eran extraordinarios. Sin recesos, sin titubeos y sin preferencias para las partes. Sin llevar el libro el libro gordo y anaranjado como si fuera un misal. Que gusto litigar en su estrado, aunque no me conceda la razón.

Hay una situación que es evidente y peligrosa parala Justicia Costarricense.Es una especie de “síndrome de descompresión” que padecen algunos funcionarios recién llegados a la judicatura.  Sufren algo parecido a “defensa-lag” o de “fiscalía-lag”.  El esquema mental de defensor o de fiscal los presiona tremendamente y la sensación de inseguridad o peor aún, de parcialidad que proyectan es espeluznante.

A  los buzos les sucede algo parecido cuando han bajado por mucho tiempo a las profundidades del océano. Un buzo no puede salir, así no más, a la superficie,  primero debe pasar un período dentro de la cámara de descompresión. De lo contrario, podría morir por una embolia.

El Poder Judicial tiene que instalar cuanto antes una cámara de descompresión mental para fiscales y defensores, que pretendan acceder a los cargos de la judicatura. No basta que logren una buena nota en los exámenes –memorísticos-. El paso instantáneo de fiscal a juez, es complicado. Creo que necesitan muchos años para alcanzar la presión adecuada.

Tuve la mala suerte de participar en un debate como defensor, frente a un juez ex fiscal con pocas semanas de ocupar su nuevo puesto. La experiencia fue sumamente desagradable. Daba la impresión que habían dos fiscales. Permitía a la parte acusadora intervenir cada vez que se le antojara, inclusive después de que hablaba la defensa. Rechazaba todas las gestiones del defensor, con argumentos endebles y contradictorios. A los acusadores los trataba como licenciados, al defensor con sus apellidos. Permitía las explosiones intemperantes de la parte acusadora, a punto de soltar una sonrisilla. Su actitud pedante y parcial resultaba notoria hasta para el público.

Aparte de la cámara de descompresión, los futuros jueces deberían pasar por pruebas de personalidad e inteligencia emocional. Repito, no bastan las buenas notas en los exámenes de memoria.  Y sobre todo, los futuros jueces  tienen que recibir un curso intensivo de urbanidad y leerse el Carreño.