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MAL DE MUCHOS, CONSUELO DE TONTOS

¿Debemos felicitar al magistrado presidente por los  éxitos que ha alcanzado a lo largo de su prolongado paso por la Corte Suprema de Justicia?  Casi treinta años, con una breve interrupción mientras fue ministro de justicia, dejan huella (86-89).  Su informe publicado hace unos días en la prensa, nos da un vistazo del hermoso panorama que él percibe desde los altos piso del edifico de travertino.

Las comparaciones estadísticas casi siempre son interesantes. Los números son los signos de un lenguaje universalmente claro, pero también pueden ser acomodados al antojo del protagonista. Cotejarlos  con las realidades judiciales que se encuentran en niveles inferiores al nuestro, es un mal  truco de magia retórica…una multicolor pompa que explota en el aire de la realidad,  trocándose en gotita falaz.

El viejo refrán “Mal de muchos, consuelo de tontos” es lapidario. Los discursos de moda de la casta política criolla y  especialmente de quienes están en la cúpula vitalicia de la burocracia nacional, se adornan de numeritos felices y efectistas, que burbuja a burbuja pretenden empañar el espejo del colapso de la administración de justicia.

Los silencios y el contrapunto del magistral reporte, hacen tanto ruido, que la espuma política de su dicho y la poca sustancia argumental, se disipó antes de que la tinta del periódico se se secara.

Cuando el magistrado presidente cuente con  estadísticas judiciales confeccionen con  mayor  rigor, podrá  romper el velo de los datos difusos y desarticulados. Entonces los ciudadanos podremos contar con información clara sobre los asuntos que no reciben respuesta de los jueces y la opinión pública dispondrá de  precisos sobre el tiempo que tarda un proceso para ser fallado en firme.

En materia penal no hay coherencia entre los datos internos del Ministerio Público, la policía judicial, la fuerza pública y las estadísticas judiciales.  ¿Cómo se resuelven las denuncias presentadas por las víctimas? , ¿ Cuál es la calidad de los fallos y sobre todo de las investigaciones físcales?, ¿Qué pasa con la plataforma policial?  ¿Cuánto cuestan los recursos de casación de la Defensa Pública y cuántos resultan  acogidos?

Definir los niveles de eficiencia y eficacia de la administración de justicia, va más allá de las cifras oficiales. La cantidad y calidad de los fallos son criterios inseparables a la hora de hacer este análisis, por supuesto, bajo la lupa de la justicia pronta y cumplida.

Cuando el magistrado presidente cuente con cifras comprables podrá hacer los cálculos frente a las de otros otros países, que tengan indicadores que superen los que ahora lo enorgullecen. De no ser así…  En el país de los ciegos el tuerto es rey.

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