Abogacía de alta calidad ética y técnica
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- Posteados: 21 noviembre, 2014
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
Aplaudo emocionado a la Junta Directiva del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica. Su presidente, Eduardo Calderón y su vocal, Vilma Alpizar, han anunciado ante el foro nacional una estupenda noticia: Iniciamos la marcha por la calidad ética y académica de la abogacía nacional.
Hace quince años, con la mayoría de colegas que me confió la presidencia de ese colegio, pensábamos –como hoy- que la corrupción en la enseñanza del Derecho, obliga a asumir una posición tajante frente a los mercaderes de diplomas universitarios.
Desde de enero del 2000 hasta enero del 2002, dediqué mi trabajo a develar y combatir las sinvergüenzadas de un grupillo de comerciantes inescrupulosos que conformaron una maquiladora (con nombre de santo) de títulos de licenciados en Derecho. Ese local comercial graduó a seiscientas personas en menos de dos años y muchos hicieron la carrera en catorce meses. El relajo llegó a tal profundidad, que una veintena de estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, aterrorizados por el rumor del examen de incorporación, ahí compró sus licenciaturas, mientras seguían siendo alumnos regulares de la UCR. Ante el rector Macaya presentamos la denuncia con toda la documentación y él no hizo nada. Ni le importó. Cuando estos vivazos se graduaron en la Facultad, pidieron que el Colegio sustituyera los santos diplomas por los nuevos, en el Colegio nos opusimos a tal desmadre y la Sala Cuarta nos dio la razón.
Al inicio del siglo convocamos a todos los integrantes de la Federación de Colegios Profesionales y tras muchos meses de trabajo, logramos converger en un proyecto de ley para implantar los exámenes de incorporación. Lo presentamos a la Asamblea Legislativa, presidida por don Carlos Vargas. Conversamos con los jefes de fracción y todos apoyaron el plan, pero Daniel Gallardo (PLN) estaba a punto de recibir un santo diploma, la Junta Directiva rechazó su solicitud de incorporación, la Sala Cuarta le dio la razón y el proyecto se esfumó.
Ahora, después de la reforma jurídica crucial de hace unos meses y gracias a los aportes innovadores de quienes han dirigido nuestro colegio en el último quinquenio, se rompen los candados del portón de la ignominia mercantil que tanto daño a provocado al Derecho y la Justicia de Costa Rica.
Veinticinco universidades, en su mayoría sin control alguno y solo con el propósito de hacer plata a costa de imprimir títulos huecos, producen un centenar de abogados y abogadas (de muy bajo nivel técnico) al mes. Basta verlos lucirse en el pésimo desempeño de la judicatura, de la fiscalía o del ejercicio liberal.
Ahora nuestros directivos, le pondrán el cascabel al gato, con una prueba de excelencia académica para elevar la calidad profesional de quienes pretendan portar el carnet de abogada y de abogado. Veremos lo mismo que pasa en las pruebas de la Escuela Judicial, menos del diez por ciento de los postulantes la superará.
Aplausos para la Junta Directiva del Colegio de Abogados y Abogadas, en este momento paradigmático para la abogacía costarricense. Apoyo total a quienes buscan elevar el nivel técnico y ético de los ejercemos honradamente la profesión que otrora dio progreso, libertad y gloria a nuestra Patria.
