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¿Qué hará la Corte con el OIJ?

128752669610_ARGOLLAParece incomprensible el férreo apego del director del OIJ a su puesto y el poderoso respaldo magistral que lo sostiene. Las recientes manifestaciones públicas del Fiscal General fueron tajantes. La referencia a las deleznables práctias policiales del totalitarismo fue apabullante. Las críticas reiteradas a las conductas desplegadas por el potente jefe (de policías judiciales, médicos forenses, psiquiatras forenses, patólogos forenses, psicólogos forenses, todos los peritos de las demas especialidades forenses y directivo del ICD) han sido constantes en los últimos meses; basta un pequeño recuento para comprobarlo:  El despilfarro de casi un millón de colones de telefóno celular oficial en conversaciones amorosas con su novia, la ordalía orquestada en contra de un periodista y de una policía donde la misma Sala Cuarta repudió lo acaecido, el juicio de los chalecos antibalas, la vengativa publicación del monto de la pensión con que se jubiló el subdirector, las vicisitudes acaecidas en un sonado juicio por homicidio en los Tribunales de Alajuela -donde hubo una corrección sospechosa de un dictamen pericial-, y la orden de revisar los datos del portero Navas. Y qué decir de los  índices de criminalización, victimización e impunidad.El descontento y la angustia de los funcionarios se esparce por todas las oficinas y delegaciones del OIJ.  El miedo a la tremenda argolla fundida durante muchos años, impide el correcto desempeño de las importantes funciones encomendadas a ese organismo.

El director del OIJ está en conflicto con el Ministerio de Seguridad, con el Ministerio Público y para colmo de males, la semana pasada le declaró la guerra a los jueces y a los medios de comunicación.  ¿Qué hará falta?

Sostener que los tribunales de justicia dictan sus sentencias presionados por la prensa, la radio y la televisión, es escalofriante. Tal afirmación es de una gravedad insospechada.  Los jueces y las juezas de la república han sido dibujados por el jefe máximo del OIJ, como marionetas manejadas por los hilos del periodismo.  El impacto de tal aseveración ni siquiera ha sido valorado por los cuarenta y cuatro magistrados propietarios y suplentes.  ¿Qué dirán?  ¿Cuándo pensarán pronunciarse?

El estilo político del director, con su influyente oficina de prensa, su fino manejo de la información noticiosa, su particular liderazgo interno y la alcahuetería magistral, han ido deshilachando el telón que cubría la vieja opera de la policía represiva dentro de Poder Judicial.

Don Pepe Figueres, vetó la Ley Orgánica del OIJ, pero la Asamblea Legislativa la reselló en 1974.  El argumento principal de entonces, fue que la DIS era corrupta e ineficiente. Cuarenta años después, la situción es otra y el Poder Judicial debe volver a su cause natural.

El Ministerio Público y la Policía Judicial deben conformar una institución independiente, como la Contraloría General de la República, fuera del Ejecutivo y del Judicial.

Medicina Legal y Ciencias Forenses deben conformar un instituto adscrito el CONARE, independiente de la fiscalía y de la policía judicial.

El Poder Judicial debe volver a ser solo de las juezas y de los jueces, y punto.