El Kleroterion
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- Posteados: 2 mayo, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: Juan Diego Castro
Juan Diego Castro El Kleroterion era un dispositivo utilizado por los atenienses para escoger, al azar, a sus jueces, quienes conformaban tribunales de quinientos y de hasta seis mil miembros.

Han pasado veinticinco siglos y aun no existe una posición uniforme sobre cuál debe ser el mejor procedimiento para la elección de los juzgadores.
Desde hace muchos años discutimos, como ahora, sobre el método para la debida escogencia de los magistrados y de los jueces. El sistema arcaico que aplicamos debe ser reformado. Las Costa Rica del 2012 es muy diferente a la de 1949. Todo ha cambiando mucho y especialmente los valores y principios vigentes en la ética ciudadana.
Pequeños ajustes como las tablas de evaluaciones, las entrevistas, las comisiones de nombramientos y siempre las grandes componendas políticas. El sinuoso cabildeo entre los trillos de las curules es repugnante y mancha cualquier designación.
Debería existir un procedimiento más claro y transparente, donde se tome en cuenta la calidad ética y técnica del candidato, no solamente los posgrados y las publicaciones, la dedicación a sus funciones judiciales y el nivel de los fallos emitidos. Un juez imparte justicia, no es un simple conferencista o un estudioso profesor.
La elección de magistrados suplentes, lo hemos propuesto desde hace varios años, debe ser sin que nadie deba pasar por la pileta del agua bendita de los magistrados propietarios. Lo acaecido en los meses anteriores comprueba las debilidades de tan anticuado sistema y los enormes perjuicios que provoca a la justicia nacional. Ahora aplican un simpático reglamento, pero la calificación de la entrevista se hace con la misma agüita, aunque sea hervida.
Lo más cómico y tercermundista es que algunos magistrados que se jubilan con una millonaria pensión, de inmediato abren sus bufetes y litigan con entusiasmo. Absoluta inequidad y competencia desleal. Gozan de la pensión, alardean de haber estado muchos años en la Corte y tienen la gran ventaja de contar con muchos amigos y contactos dentro del Poder Judicial. Debería existir prohibición de litigar por diez años después del retiro.
La elección de jueces pasa por un filtro teórico: un examen de memoria o de conocimientos técnicos. Las estadísticas han sido espeluznantes. La razón es innegable: el nivel académico de las universidades es desastroso, incluidas las teorías ultragarantistas que han borrado a las víctimas y a la sociedad de las pizarras académicas. Es urgente una evaluación de la calidad de la justicia penal y Contravencional.
Los ciudadanos tenemos que estar bien informados sobre los jueces y los fiscales que atienden los litigios. Hay jueces que ni se presentan cuando realizan una audiencia. El “usuario” tiene derecho a conocer la información profesional e ideológica de quien resolverá su caso. No basta con el rostro y el nombre.
La próxima etapa de la justicia costarricense probablemente requiera de jurados para los asuntos penales y de escavinos en las contravenciones. La sociedad civil tarde o temprano deberá participar en la administración de justicia para mejorarla.
Quizá sea importante volver a los orígenes de la democracia y de la justicia ateniense, para replantearnos la estructura que permita democratizar nuestro Poder Judicial. Podría ser que don Luis Paulino y sus colegas puedan traer alguna buena idea de China, especialmente en cuanto a la rapidez de los casos penales.