¿Será que la justicia colgó las tenis?
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- Posteados: 22 febrero, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: uncategorized
Unas tenis colgadas en el semáforo de la esquina noreste de la Corte Suprema de Justicia, desde hace muchos meses. ¿Qué significan? Podría ser desde una broma juvenil, una señal de venta de tóxicos, un símbolo para la reflexión o una obra de arte popular, hasta una especie de grafiti pendulante. De todas maneras, quien quiere verlas que lo haga.
Casi todas las mañanas, en mi ruta hacia los tribunales me topo de frente con ese signo. Cuando se enciende la luz verde las tenis se mecen. Cuando la luz roja alumbra, las tenis se quedan quietas. Ahí están colgadas del tubo amarillo, con el telón de fondo del travertino del más importante edificio judicial.
¿Será que la justicia colgó las tenis? Quizá. Muchos podrían creer que alguien lanzó esos zapotes viejos hasta engancharlos en el semáforo, para protestar ante una sentencia adversa. Otro sujeto lo hizo de manera más explícita, quebró a pedradas dos piezas de cristal de la puerta principal de la Corte Suprema de Justicia. Y no pasó nada.
¿Pero colgó las tenis o no? Creo que todavía no. Que está a muy poco tiempo de hacerlo, si los funcionarios judiciales no asumen sus responsabilidades. El problema no es nada más de los magistrados, que no pueden ver bien tras los vidrios polarizados de sus autos oficiales, o desde las altas ventanas de sus bellas oficinas. La realidad es que hay muchas juezas y muchos jueces hartos del desastre, agobiados por las pésimas condiciones de sus incómodas oficinas, ahítos del desorden administrativo y de la verticalidad del Poder Judicial.
Ese símbolo es una señal para pensar en el estado actual de nuestra democracia. Para tener clara la situación que impide el funcionamiento de una República basada en la Justicia. Ese anuncio popular me recuerda a diario la irresponsabilidad de los dirigentes políticos.
Es surrealista ver las tenis colgadas en la esquina de la Corte, con la enorme pirámide de don Luis Paulino al fondo. Podríamos calcular cuantos pares de tenis hubiésemos comprado con el millón de dólares que costó el absurdo adorno.
Otra curiosidad es que las tenis colgadas están diagonal al busto del licenciado Alberto Brenes Córdoba y parece que sus ojos se fijan en el péndulo que cuelga del semáforo.
Estoy seguro que esos zapatos seguirán guindando hasta que los cordones se pudran. Pienso que será muy divertido si le caen encima a algún parabrisas magistral en ese instante, cuando el semáforo esté en rojo, como acaece muchas veces para la gran mayoría de las víctimas que anhelan la vía despejada en el caminos de la Justicia
Por ahora, que sigan pendulando, mientras la herrumbrada justicia nos vuelve a ver. O le caen encima.