Cargando

El e-acoso o ciberbullying

El e-acoso o ciberbullying

La semana pasada conversé durante una hora, con las alumnas y los alumnos de quinto de la escuela donde estudia mi pequeña hija. La directora me invitó para que abordáramos el tema del e-acoso,  conocido como “ciberbullying”, con estudiantes y profesoras.

La experiencia fue formidable y enriquecedora. Nunca había dado una charla a un auditorio infantil. Las chiquitas y los chiquitos participaron entusiastamente.  Fue una vivencia gratificante para todos los que estábamos en ese simbólico salón escolar.

El matonismo estudiantil no es un fenómeno reciente, los más viejos recordamos eventos de agresión entre compañeros cuando pasamos por la primaria, aunque los vimos sin la frecuencia e intensidad con las que lo observamos en estos días.   Estudios como los de la profesora Hannia Cabezas Pizarro, demuestran la gravedad de la epidemia que afecta –actualmente- a los escolares y colegiales costarricenses.

Acosar significa “asediar, perseguir, apremiar o importunar a alguien con molestias o requerimientos”, pero también se entiende como “hacer correr al caballo”. Es siempre, y en pocas palabras, un incuestionable acto de agresión, que debemos repudiar y evitar a toda costa. Y sobre todo procurar que el acosador asuma las consecuencias de su conducta.

El e-acoso o ciberbullying es el “uso de información electrónica y medios de comunicación tales como correo electrónico, redes sociales, sitios web difamatorios, blogs, chats, mensajes de texto y teléfonos inteligentes, para acosar (asediar) a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios”.

El matonismo electrónico implica una agresión psicológica reiterada para desmoralizar y causar angustia  a la víctima, que a veces incluye además de las ofensas al honor, amenazas, extorsiones y acoso sexual.

Violar las normas éticas en la escuela y el colegio tiene consecuencias disciplinarias. Quebrantar las normas legales tiene consecuencias penales y económicas.

A partir de los doce años, las niñas y los niños responden penalmente y los padres pueden ser obligados a resarcir los daños y perjuicios, hasta que sus retoños cumplan quince años.

Las reglas son muy claras y mi tierno auditorio las comprendió:  No le hagas a nadie lo que no te gustaría que te hagan a vos. Tarde o temprano deberás todas las consecuencias de tus actos.

Los insultos en internet son injurias o difamaciones y los chiquitos y sus padres deberán responder por esas agresiones y sus consecuencias.

PastedGraphic-1 (1)