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La seguridad debe ser prioridad

La semana pasada, en esta misma página, el Dr. Juan Jaramillo Antillón publicó un interesante

artículo intitulado “La inseguridad ciudadana en Costa Rica”.
Comparto plenamente sus planteamientos, en especial el siguiente: “La seguridad ciudadana se está convirtiendo en la prioridad número uno del país, no sólo por los costos de vidas y económicos que genera, sino también por el estrés que condiciona en la ciudadanía y el desprestigio internacional que causa”.

El problema de la seguridad pública se ha abordado oficialmente, en los últimos años, desde las oficinas de prensa de los dos principales cuerpos policiales, en una: dando datos a los periodistas sobre los crímenes acaecidos y en la otra: bajándole el perfil a la gravísima situación que se sigue viviendo.
De una u otra manera, siempre manejando políticamente el caos que asfixia a la ciudadanía y fomenta la impunidad de los delincuentes… sin plantear soluciones eficaces.
“Para enfrentar esas situaciones y lograr restablecer el orden, la justicia y la paz”, como concluye don Juan, se requiere fundamentalmente decisión política y no simples posturas acartonadas y habilidad publicitaria. Pareciera que nuestra sociedad a pesar del terror de nuestras calles… está tranquila o muy asustada. No olvidemos los asombrosos niveles de impunidad, documentados en las estadísticas judiciales.

La semana pasada, en esta misma página, el Dr. Juan Jaramillo Antillón publicó un interesante artículo intitulado “La inseguridad ciudadana en Costa Rica”.
Comparto plenamente sus planteamientos, en especial el siguiente: “La seguridad ciudadana se está convirtiendo en la prioridad número uno del país, no sólo por los costos de vidas y económicos que genera, sino también por el estrés que condiciona en la ciudadanía y el desprestigio internacional que causa”.El problema de la seguridad pública se ha abordado oficialmente, en los últimos años, desde las oficinas de prensa de los dos principales cuerpos policiales, en una: dando datos a los periodistas sobre los crímenes acaecidos y en la otra: bajándole el perfil a la gravísima situación que se sigue viviendo.
De una u otra manera, siempre manejando políticamente el caos que asfixia a la ciudadanía y fomenta la impunidad de los delincuentes… sin plantear soluciones eficaces.

“Para enfrentar esas situaciones y lograr restablecer el orden, la justicia y la paz”, como concluye don Juan, se requiere fundamentalmente decisión política y no simples posturas acartonadas y habilidad publicitaria. Pareciera que nuestra sociedad a pesar del terror de nuestras calles… está tranquila o muy asustada. No olvidemos los asombrosos niveles de impunidad, documentados en las estadísticas judiciales.