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Computadoras y cambio de paradigma jurídico

Tres decenios han transcurrido desde que -en nuestro país- empezamos a discutir los grandes temas derivados del impacto de la informática en el derecho.

Los que empezamos a plantear la importancia del debate académico no tuvimos respaldo.  El primer evento académico que organizamos fue el “Seminario de Cibernética Jurídica”, en el Colegio de Abogados en marzo de 1984.  Observamos por primera vez la llegada de datos jurídicos mediante una línea telefónica y en un monitor de pantalla ámbar.

Vimos la primera computadora personal exhibida en el foro nacional. Ahí estaba la poderosa herramienta para el desempeño de la abogacía que sacaría de los bufetes las máquinas de escribir, el papel carbón, la goma, las tijeras, los archivadores y hasta las bibliotecas.  Entonces no podíamos imaginarnos que en el 2013 desaparecería la edición impresa de La Gaceta, que recibiríamos las notificaciones judiciales por correo electrónico o que una computadora portátil de menos de dos kilos de peso podría llevar la biblioteca y el archivo de mi bufete.

Los años ha pasado, las computadoras han multiplicado su potencia, su rapidez y su memoria. La memoria de la ENIAC (Universidad de Pensilvania. Funcionó de 1946 a 1955) cabe hoy día en un minúsculo llavero.  Internet sigue creciendo aceleradamente y la nanotecnología ha puesto en un diminuto teléfono una computadora conectada con el mundo a la distancia y tiempo de un click.

La mentalidad jurídica explotará maravillosamente. La información legal en sus tres niveles (normativa, jurisprudencial y doctrinaria) superó la barrera de Gutemberg. Las bibliotecas jurídicas se van tornando en preciosos monumentos de la arqueología legal.  Los datos jurídicos están acumulados y disponibles en el ciberespacio.   Tardaba muchísimo más un sacerdote babilónico en grabar un símbolo cuneiforme en el basalto de la ley, que un ciber-abogado en hacer un clic en su mouse, haciendo aparecer en su pantalla todas las constituciones del mundo.

Somos afortunados, estamos a punto de ver y vivir un gran cambio jurídico.  Las computadoras nos permiten observar nuestros ordenamientos jurídicos, desde el microscopio de las normas hasta el telescopio del derecho. Las megabases de datos jurídicos son el gigantesco laboratorio para la observación, simulación y experimentación legal.

El cambio de paradigma de la justicia y del derecho están cerca.

 

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