La Construcción de la nueva Patria
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- Posteados: 22 febrero, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: uncategorized
La construcción de la nueva Costa Rica, nuestra Patria casi bicentenaria, reclama la inteligencia y la fuerza de todas las ciudadanas y de todos los ciudadanos que soñamos con una República de donde imperen la libertad, la justicia y el progreso.

Las cuatro columnas fundamentales de la correcta praxis política se sintetizan en el verbo más poderoso de nuestra lengua: ES. E de economía y educación. S de salud y seguridad.
Hoy día tenemos una visión invertida de nuestros derechos.
La economía exige un nuevo pacto social, en el que empresarios, burócratas, trabajadores y profesionales, hombres y mujeres, asuman sus responsabilidades democráticas.
La educación pública en los tres niveles debe ser revitalizada, para que no haya ni un solo chiquito, ni una sola muchacha que no tenga acceso a una formación ética y técnica que le permita vivir dignamente.
La salud es la otra cara de la moneda del derecho a enfermarse y tiene que ser garantizado para todo el pueblo.
La seguridad interna y externa, es el problema más fácil de resolver, basta con promulgar las leyes indispensables para que cada quien asuma las consecuencias de sus actos.
Podríamos decir que la construcción de casas, escuelas, carreteras, hospitales y cárceles sintetizan las obras civiles que debemos levantar en los próximos diez años, para alcanzar el 2021 enrumbados por el sendero de la paz y el progreso.
No es con mano dura o con mano blando que se resolverán nuestros problemas. Es con mano justa, firme y franca, que podremos avanzar, con dirigentes realmente honestos y valientes.
La politiquería se engorda con las mentiras y el terror, con memorándums secretos, con troles en las redes sociales, con cobardes mercenarios agazapados en toda clase de intrigas.
Bastó que la semana pasada le dijera a un periodista que podría aspirar a una candidatura presidencial para que el avispero se alborotara y los zánganos infértiles y las avispillas venenosas salieran atolondradas a clavar sus ridículos aguijones.
Costa Rica necesita construir decenas de miles de casas. Miles de kilómetros de carreteras. Cientos de escuelas y colegios. Más clínicas y hospitales, si impedimos que quiebre la seguridad social. Y probablemente necesitamos cuatro o cinco cárceles más.
Las cárceles no son la solución a los grandes problemas nacionales. Son indispensables para sacar de circulación a los que impiden la convivencia social. La prisión es el único mecanismo democrático para buscar “la resocialización” de los pillos. Pero no lo podremos alcanzar con penas exageradas, con tugurios penitenciarios y con un sistema judicial que impide que los delincuentes asuman de manera rápida y eficaz las consecuencias de sus actos criminales.
De nada servirán más policías, si las leyes vigentes contienen una gran trampa: asustar con penas elevadas que nunca se cumplen, pues existe un nivel de impunidad infernal. Penas cortas, pero efectivas en cárceles modernas. La certeza de la sanción es el mejor remedio a la inseguridad y fomenta la resocialización, o el hampón volverá a la cárcel las veces que sea necesario.
Más franqueza, más seriedad. Y algo muy importante que las políticas y los políticos también asuman las consecuencias de sus omisiones y de sus charlatanerías.
La construcción trascendental que nos aguarda: el edificio del nuevo Derecho Costarricense, desde la base constitucional hasta las leyes indispensables para progresar en libertad.