Cargando

DESDE HACE MUCHOS AÑOS NO TENGO NINGUNA RELACIÓN CON FIGUERES OLSEN

Hace más de veinte años fui su abogado leal, su ministro honrado y su amigo franco. Siempre cumplí con mis deberes profesionales, éticos y legales.

Nunca he sido sirviente de nadie. Sólo me arrodillo ante el Altísimo, jamás ante nada, ni ante nadie.

Fui su apoderado judicial de abril de 1991 a diciembre de 1993.  Lo representé como querellante (acusador) en un juicio por injurias por la prensa,  que fue trasmitido durante un mes, en directo por la televisión. Lo atendí como atiendo todos mis casos desde hace 35 años.

Fui su  ministro (Seguridad Pública, Gobernación y Policía, Justicia y Gracia) de mayo de 1994 a julio de 1997. Actúe con total respeto a la ética y a la ley. Combatí fuertemente la corrupción durante esos 38 meses que forme parte de su gobierno. Cuando fui cuestionado injustamente, defendí mi honor en los tribunales y en una querella que interpuse personalmente, demostré mi total honestidad.

Cuando doña Pilar Cisneros me enteró del pago de $2.700.000 hecho por ALCATEL a Carmen Valverde, Roberto Hidalgo y a él, me pronuncié públicamente -en Telenoticias- señalando mi posición clara y tajante.

Desde entonces no tengo ninguna relación con él y mantengo las apreciaciones éticas  que he reiterado, sobre los novecientos mil dólares que recibió como honorarios de  parte de ALCATEL.

No tengo ningún vínculo con él. No soy liberacionista, ni pienso volver a serlo.

No creo en los redentores que estuvieron ausentes un decenio y ahora pasada la tempestad,  se acuerdan de Costa Rica.

Nuestra Patria necesita líderes éticamente sólidos, capaces de reconstruir la República, dispuestos a hacer justicia y sinceramente interesados en fortalecer la democracia.

Sería terrible que volviéramos a caer en la trampa del miedo, tendida por unos pocos poderosos a quienes sólo importan sus grandes negocios.  Con doña Laura y don Johnny fue más que suficiente.

Costa Rica hoy no está para esos juegos.

 

Juan Diego Castro Fernández