El motín en La Reforma es apenas un síntoma
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- Posteados: 22 febrero, 2012
- Autor: adminblog
- Categoría: uncategorized
El motín en La Reforma es un síntoma que los políticos no entienden. Una quema de colchones en 1979, provocó el cierre de la Penitenciaría Central y todos los reos fueron trasladados a La Reforma, icono del plan de reorganización del sistema carcelario. Los tiempos de los Hijos del Diablo quedaban atrás.
Los crímenes atroces y las orgías donde se comían el corazón del traidor eran leyenda. “La Isla de los hombres solos” había sido clausurada antes. “El crimen de Colima” narraba una gran injusticia que no se debía repetir. Eran otras épocas y otras leyes y otra cultura costarricense.
En 1970 se reformó el Código Penal y en 1975 se aprobó el Código de Procedimientos Penales, nació el OIJ y se reorganizó Adaptación Social. La DIC desapareció con sus “ganseos” y abusos. Los procesos escritos se esfumaron en buena parte. Nació la oralidad. Hubo un gran avance. Los políticos de entonces cumplieron con su deber.
En 1998 entró en vigencia el Código Procesal Penal elaborado por los juristas Mora, Arroyo y Dallanese. El desastre y la impunidad se desbordaron y la avalancha de sangre y terror no acaba. Las estadísticas hablan por sí solas. Los eufemismos y la cursilería nos inundaron. Las cárceles ya no se llaman cárceles, se denominan “centros de atención institucional”, las secciones ahora son “ámbitos de convivencia”, y los reos son “privados de libertad”. Aunque en los expedientes se usan las etiquetas de “reo preso”.
La politiquería y la irresponsabilidad son las dos caras de la misma moneda. Los dirigentes de los partidos políticos utilizan el problema de la inseguridad sólo para hacer anuncios en las campañas electorales. Ejemplo este gobierno-placebo, que ya desperdició un año.
El motín del miércoles anterior acabó con dos sociópatas muertos y un policía asesinado. La hiena de Monteverde sólo encontró en la muerte la frontera de sus instintos. Los policías del OIJ y de las demás organizaciones actuaron como excelencia. Aplausos para los valientes y gloria al héroe.
El sistema penitenciario está cuarteado. El Ministro de Justicia debe investigar lo acaecido y determinar los errores cometidos y la calidad de las instalaciones que contienen a esos criminales peligrosísimos. ¿Qué pasó?
No comparto con don Jorge Rojas que sea lamentable la muerte de esos asesinos. La legítima defensa es justa, legal y ética. Lo único triste es la muerte del policía. Terrible hubiese sido si logran asesinar a más personas.
Con esta nueva señal, no comprendo las razones que tiene la presidenta de la República, el presidente de la Asamblea y el presidente de la Corte, para no interesarse en lograr las soluciones legales y financieras que permitan defender a la sociedad costarricense de los malos vecinos internos y externos.
